Calle Almendros Aguilar (Jaén)

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La Calle Almendros Aguilar se extiende desde la Plaza de San Juán hasta la Plaza de la Merced, uniendo así los barrios de San Juán y la Merced, de esta forma se convierte en una de las arterias principales del casco antiguo de la Ciudad.


Historia

Antiguamente esta calle recibía el nombre calle Maestra Alta que junto a la calle Maestra Baja, hoy conocida como Maestra y Martinez Molina eran las vías principales de la ciudad desde el siglo XIII, ya que eran las que comunicaban los barrios más importantes de jaén, la Magdalena por un lado, la Merced y la Catedral por otro, pasando por San Juan y la zona judaica de San Andrés, y en 1903 adquiere su nombre actual en memoria de Antonio Almendros Aguilar (1825-1904), importante poeta jiennense.

La obra de este poeta jiennense fue proyectada por Jacinto Higueras Fuentes en 1915, pero fue su hijo, Jacinto Higueras Cátedra, quien lo materializó casi cincuenta años después, en 1961.

En esta calle tuvieron sus casas el Marqués de Acapulco, los Aranda Messía y el alcalde Cándido Carrasco. Junto a ella, se abrió en 1894 un teatro de verano, del que luego fue heredero en 1955 un cine de verano, el Cine San Lorenzo.

A partir de 1928, en su confluencia con el Arco de San Lorenzo, restos de la que fue parroquia de San lorenzo. La parroquia de San Lorenzo o Llorente se fundó en el siglo XIV y su apogeo se puede considerar hasta el siglo XVII. Era una iglesia de una sola nave se construyó en un desnivel por lo que hubo que construir el Arco como un gran cubo para sostenerla, en cuya planta se situó el Altar Mayor y la Sacristía.

La calle sufrió un profundo rebaje que desfiguró las proporciones del arco, para facilitar el tránsito de las procesiones, especialmente la de Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno.. La parroquia en si era de baja feligresía, a finales del siglo XVI contaba con 1420 habitantes y a finales de siglo XVIII sólo 650 almas. La iglesia ocupaba los solares de las casas nº 2 y 4 de la calle de San Lorenzo, entre estas dos casas hay un pequeño solar donde quedan restos de la desaparecida iglesia, el edificio comunicaba con la calle Parrilla donde se encontraba su portada principal, tenía una figura con el Santo titular en la parrilla, de ahí el nombre de esta calle, su gran arco daba paso a la calle Maestra Alta hoy Almendros Aguilar.

No hay muchas noticias directas de esta parroquia mayormente debido a los destrozos sufridos en las dependencias en sus días finales de vida por las tropas francesas en la guerra de La Independencia, los datos de las crónicas del Condestable Iranzo y las proporcionadas por Las Constituciones Sinodales del Obispado se puede construir parte de la historia de esta iglesia, a pesar de su sencillez disponía de un buen retablo dedicado a las Animas Benditas, una capilla al Santo titular, otra a Santo Domingo de Silos y otra a San Bartolomé de la Cuesta, hay crónicas que mencionan un gran cuadro con el Cristo de Las Injurias. Tuvo importantes cofradías destacando la de San Lorenzo que estaba preparada militarmente y organizada para defender a la ciudad de las invasiones de los moros granadinos. Mención merecen también las de Nuestra Señora del Triunfo, ésta realizaba un popular Rosario recorriendo la zona, junto a éstas se encontraban la de Santo Domingo y la de Las Animas Benditas fundada a finales del siglo XVI.

En el largo historial del Arco podemos destacar que fuera bautizado Maximiliano de Austria, primo hermano de Carlos V que fue Arzobispo de Santiago de Compostela. El 7 de septiembre de 1312 se veló al Rey Fernando IV “el emplazado” muerto repentinamente cerca de Jaén, en él yacen los restos de Olid el hombre de confianza del Condestable Iranzo, en sus paredes fue fusilado en 1811 el celebre guerrillero Pedro de Alcalde pesadilla de las tropas de Napoleón en la Guerra de la Independencia. La iglesia se arruinó y fué demolida entre los años de 1823 y 1827 quedando sólo en pié el Arco, al cerrar el culto en 1823 la parroquia pasó a depender de la cercana Merced por orden del obispo Don Andrés Esteban Gómez. Aunque el derribo se realizo en 1827 como apuntamos antes se pensó en dejar en pié el torreón debido a la importancia de su capilla mudejar y el friso de azulejos de un gran valor.

En 1877 el alcalde de Jaén Don Manuel Aranda y Messia dio la orden de demolición del arco y del cubo pero esta idea fue rechazada por un grupo de concejales que se unieron a unos académicos de Bellas Artes que defendían la idea que éste importante representante de la historia de Jaén no debía desaparecer, solicitaron que fuera declarado Monumento Nacional y su petición fue aceptada el 11 de octubre de 1877.

Entre sus visitantes ilustres podemos destacar al Rey Alfonso XIII el 19 de octubre de 1919 y a la Infanta Isabel (La Chata).

El Arco está en la actualidad a cargo del importante grupo de intelectuales que componen la Asociación Cultural Amigos de San Antón que le han hecho sede de la “Obra Cultural Arco de San Lorenzo.

Contaba esta calle con la Parroquia de Santiago pero esta desapareció quedando en la actualidad los muros de inicio que están en el cantón de la plaza.

Otro edificio que engrandeció la calle fué el Convento de las Damas Nobles de Nuestra Señora de los Ángeles, el edificio disponía de dos entradas una por la calle Maestra Baja, hoy Martínez Molina y otra por esta calle que era por donde se efectuaban los ingresos, ésta contaba con una bella portada. El convento fué iniciado por la aportación de Doña María de Soto por una bula concedida por el papa Sixto IV en el año de 1475, la dirección se le confió a las Hermanas Dominicas, el convento contó con religiosas de familias ilustres jiennenses como los Coello, Messia, Vilches, Aranda, Mendoza, etc.

El terreno para la construcción del convento fué donado por el canonigo Don Pedro López Nieto . Según las crónicas facilitadas por la Orden de Santo Domingo en su tiempo era de los más fructíferos en vocaciones, pues de aquí salíeron religiosas que después fundaron conventos en varios lugares. Con la exclaustración el convento desapareció, convirtiendose en Casino, cuartel y Escuela de Artes y Oficios, a mediados del siglo XX el edificio fué demolido construyendose la actual Escuela de Arte José Nogué.

A mediados del siglo XX la calle seguía siendo muy importante por la conexión que se producía a través de ella de los barrios de la Merced y San Juán con el resto de la ciudad, cuenta con algunas casas de bellas fachadas que esperamos sean respetadas, como la del numero 22 y 56 entre otras.

Hoy sufre la huella del olvido aunque menos acentuadas que otras calles de nuestro casco antiguo, a pesar del tráfico rodado que padece es una gozada pasear por ella, la nostalgia nos invande cuando presenciamos las calles que nacen de ella y le rodean, estrechas, empinadas y a veces retorcidas que le dan ese sabor árabe y judaico de antaño.

Hasta muy reciente tuvo tiendas y tabernas que le dierón ese toque de comercio de barrio tan peculiar, nos acordamos del Bar Latón que disponía del mejor vino tinto de la ciudad, el bar del mítico Ezequiel; hombre de un exquisito saber estar en la barra, la bodeguilla de Frasco; la de “Marchena” las tiendas familiares de Anastasio que estaba junto al Arco o la de Francisco Alcázar mas conocido como “cachichi” la de Manuela...el horno de pan “maquilero”, todos estos establecimientos y algunos más han desaparecido pero queda el recuerdo de ellos ya que fueron historia y vida de la calle y por supuesto de la ciudad.


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