Castillo de Arenas

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CERRO DEL CASTILLO

Ruinas de un pasado glorioso

Alfonso X ganó el castillo mediante la Paz Firmada con el rey Muhammad II año 1281.

En el año 1462, acabadas las treguas de Enrique IV concedió a los moros granadinos el Condestable D. Lucas de Iranzo, con 600 hombres de caballo y 2000 peones atacó el castillo de Campillo de Arenas el día 20 de abril de 1462. El combate fue muy intenso y de cinco puertas que tenía el castillo, dos fueron quemadas por los cristianos. No obstante, no se llegó a conquistar.

El Condestable envió desde Jaén 30 caballeros para preparar una emboscada a la guarnición de Campillo de Arenas. Les servía de espía un moro renegado que era sobrino el Alcaide de Campillo de Arenas. La emboscada no tuvo éxito y tras una ligera escaramuza los cristianos volvieron a Jaén.

En el año 1463, el Condestable envía 40 peones al mando de Juan Navarrete, contra el castillo de Campillo. Los cristianos hacen dos prisioneros por los que se supo que la guarnición la componían 33 moros.

El Condestable Iranzo envía 30 soldados para intentar apoderarse de Campillo cosa que no llegó a realizarse porque "Fallaron que estaba a buen recaudo".

En 1471, el rey de Granada al enterarse de un proyecto cristiano de ataque a Campillo envió a sus defensores "bastecimiento de recua e gente".

En la carta del Condestable Iranzo al entonces Papa Sixto IV, sobre la apurada situación de Jaén ante el empuje de los moros se cita como de gran peligro para los cristianos al castillo de Campillo de Arenas.

Otras noticias sobre nuestro castillo nos las dan los siguientes cronistas: Aragote de Molina en su "Nobleza de Andalucía" (1588), cita como Alcaide del Castillo de Campillo de Arenas a D. Francisco Fonseca.

Ximena Jurado en sus "Anales eclesiásticos" (1654), califica al castillo de Campillo como "Un castillo fuerte sobre la Puerta de Arenas".

Espinalt en "Atlante español" (1787), dice lo siguiente sobre el castillo de Campillo de Arenas: " Al occidente de esta villa a media legua de distancia, permanece un fuerte castillo algo arruinado, de tiempo inmemorial, como también la Puerta de Arenas celebrada por dos altos peñascos que la forman; tiene veinte varas de latitud y a través pasa el río Valdearanzo y hay tradición que media cadena que hay en la cárcel de esta villaes una que ponían dos sarracenos en dicha puerta para impedir la entrada de los cristianos del reino de Jaén".

Campillo fue conquistado a los moros por D. Pedro Coello, Caballero de la Vanda. Su cuerpo fue sepultado en la Campilla de San Luis de los Caballeros, del desaparecido Real Convento de San Francisco de Jaén. Su epitafio decía así: Aquí yace Pedro Coello, Caballero de la Vanda, que ganó a los moros el castillo de Arenas a su costa y murió en una entrada con ellos, durante el reinado de los Reyes Católicos en el año 1486.

Después de 1540, el pueblo de Campillo empezaba a recobrar su identidad como tal, sus habitantes eran de muchos sitios venidos para poblarlo y una vez todos identificados un buen día, se presentaron dos hombres preguntando por el Castillo de Arenas.

Los buenos vecinos de entonces les indicaron el camino y las vistas que desde el pueblo se veían, estos dos hombres buscaron un cabrero que además de trabajar para ellos le diesen leche para alimentarse.

Estos dos enigmáticos personajes traían unos planos donde señalaban un tesoro y le hicieron saber al cabrero que tendría su parte además de su paga por servicios. Empezaron a cavar frente a la Torre redonda donde estaría el tesoro. Cavaron durante días y el tesoro de sus antepasados no salía a la luz.

El cabrero les dijo que allá arriba estaban los alcázares y se trasladaron allí y tras cavar por todos los sitios no encontraron nada. Entonces el cabrero les indicó una cueva que miraba al pueblo y que allí había fosos tapados.

Bajaron a la cueva, se sentaron fuera en una losa vieron una tinaja perforada en la roca y llegaron al sitio y no había nada. Ya desanimados, se echaron al suelo y vieron otra tinaja más adentro y cavaron con ánimo. Encontraron un pergamino que decía lo mismo que el que tenían: Frente a la cabeza del toro está el tesoro y subieron y cavaron otra vez haciendo un tremendo foso, el cabrero se cabreó y el tesoro sin aparecer, entonces decicidió irse y una y otra vez le rogaron que se quedara que le pagarían bien. Desesperado cogió el azadón y dio en la piedra cabeza del toro de los camar y enseguida salió el tesoro, estaba en la frente del toro.

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