Castillo de Tobaruela

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A pocos kilómetros de Linares, (dentro de su término municipal), en la carretera de Jabalquinto, se alza el Castillo de Tobaruela, construido en 1475, sobre otro castillo anterior muy derruido y probablemente de origen andalusí, por don Alonso Sánchez de Carvajal.

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Las murallas describen una planta rectangular, elevándose en el ángulo

suroeste una torre de tres plantas abovedadas. En la portada, de austero estilo isabelino, se aprecia el escudo de armas de los titulares del castillo sobre la puerta en arco carpanel. A la izquierda de la fachada principal, una torre cuadrada, tal vez perteneciente al primitivo castillo. La zona del interior del castillo ha quedado dificilmente reconocible debido a que se integra en un cortijo. El conjunto responde al tipo de castillo- residencia representativo del poder que alcanzaron es esa época algunos señores de la zona. Su construcción no contó con la autorización de los Reyes Católicos, que tiempo atrás habían prohibido la construcción de fortalezas y torres en el Reino de Jaén, para erradicar las luchas nobiliarias existentes, por lo que las obras del mismo fueron suspendidas antes de terminarlo; no obstante poco a poco y de una forma discreta, los dueños las fueron terminando Se anticipa a los palacios-fortaleza renacentistas de Canena y Sabiote, y fue declarado Monumento Nacional el año 1985. Situado en un llano a 5 kms. al suroeste de Linares, éste pequeño enclave que pertenecía al término de Baeza, fue sin embargo un concejo autónomo desde mediados del siglo XV hasta mediados del XIX. No se sabe a ciencia cierta sus orígenes, aunque se tiene constancia de su existencia a principios del XV, pero es casi seguro que nacería a mediados del siglo XIV, años en los que el concejo de Baeza comenzó a sufrir una importante usurpación de términos en beneficio de la oligarquía local. En este sentido, Alfonso XI, ordenó en 1329, que todos aquellos nobles que tuvieran torres o fortalezas en el término de Baeza, mostraran los privilegios reales que avalaran su existencia. Lo cierto es que Tobaruela aparece como señorío, como ya hemos dicho, en la segunda mitad del siglo XV, siendo uno más de los territorios pertenecientes al linaje de los Carvajal, una de las más importantes familias de Baeza. Este linaje procedía del reino de León. Al servicio de Castilla, participó en las diferentes conquistas de Fernando III el Santo. Entre sus miembros podemos destacar a Juan Alfonso de Carvajal, ballestero mayor del rey, que fue ajusticiado en la peña de Martos por orden de Fernando IV. Un hijo del citado Carvajal, fue adelantado de Cazorla con el cardenal Gil Álvarez de Albornoz, y era el abuelo de Día Sánchez de Carvajal, quien sería, más tarde, primer señor de Tobaruela y principal protagonista de este escrito. Asentados en la villa de Baeza, los Carvajal, participaron activamente en el gobierno de la misma, y en las guerras contra el reino de Granada. Los enfrentamientos con los Benavides, otro de los linajes importantes de Baeza, fueron casi continuos, especialmente tras la consecución por parte de éstos del señorío más importante del reino de Jaén, con las villas de Santisteban del Puerto y Jabalquinto. Continuando con el linaje de Carvajal, sin dudad el personaje más importante fue Día Sánchez de Carvajal, regidor de Baeza y comendador de Santiago. Su amistad con don Pedro Girón, maestre de Calatrava, le reportó importantes beneficios, entre ellos los portazgos de Úbeda y Baeza, el puerto seco de Quesada, los diezmos de los moriscos, la escribanía de las rentas del obispado así como la villa de Jódar. Asimismo, Díaz Sánchez de Carvajal, realizó diferentes operaciones personales para aumentar su patrimonio, entre ellas la compra en Febrero de1463, de la villa de Tobaruela a los herederos de Pedro deNicuesa, el cual fue regidor de Baeza y alcaide de Vilches, venta que se realizó con la autorización del alcalde de Baeza don Fernando de Segovia. Anteriormente, esta pequeña villa había pertenecido al comendador de la orden de Santiago Pedro Jiménez de Lisón, su linaje tuvo bastante relación con el reino de Jaén. Con dicha autorización de venta, se reconocía de forma explícita el señorío de Tobaruela, acto que representaba un proceso jurídico bastante extraño, ya que apenas existían antecedentes sobre el hecho de que un concejo concediera un señorío jurisdiccional dentro de su término municipal. Ésta venta se fijó en la cantidad de 400.000 maravedíes, precio algo elevado para la época, e inmediatamente Díaz Sánchez de Carvajal tomó posesión de la misma, la cual contaba con una población de tan sólo nueve vecinos; no obstante había otros habitantes que vivían en varias casas de labor de su término, pero en realidad Tobaruela estaba compuesta solamente por el castillo. Una vez dueño de la villa, Díaz Sánchez de Carvajal nombró alcaide de la misma a Ferrand Ruíz de Baeza, escribano real y vecino de Linares, uno de los testigos que declararon a favor de la venta de la villa. Esta compra-venta, hay que enmarcarla dentro del ambiente de enfrentamientos existentes en Baeza entre los Carvajal y los Benavides, y es necesario recordar que en 1462 Juan de Benavides, señor de Jabalquinto, había ocupado el castillo de Linares, por lo que con la compra de Tobaruela, Díaz Sánchez de Carvajal obtenía un enclave estratégico, situado cerca de Linares y Jabalquinto, y alejado de Baeza. Por otra parte, Linares siempre había sido un enclave muy importante para los Benavides, por lo que la adquisición de Tobaruela por un Carvajal, les había supuesto un duro revés para sus pretensiones de expansión de sus propiedades. Esto dio lugar a que se iniciaran numerosas discusiones y encuentros armados entre ambos linajes, complicándose el conflicto, cuando en 1464 Enrique IV se enfrentó a la nobleza, encabezada por Juan Pacheco y Pedro Girón, y que hizo, tras la muerte de éste último, que Díaz Sánchez de Carvajal fuera apresado por Juan Pacheco y encarcelado en la fortaleza de Belmonte, aunque al año siguiente lo perdonó. A pesar de que el conflicto castellano acabaría en 1468, (pacto de los Toros de Guisando), en Baeza los enfrentamientos entre ambas familias continuaron sin interrupción, de manera que Enrique IV envió al juez Juan del Campo a la villa baezana para dirimir los problemas entre ambos linajes. Éste, condenó a Díaz Sánchez de Carvajal a pagar la cantidad de 800.000 maravedíes a los Benavides, confiscándole además todos sus bienes, los cuales pasaron a la corona. Aunque Díaz Sánchez de Carvajal consiguió de Enrique IV la absolución real, la muerte de éste último impidió que se llevara a cabo. De esta forma, los Benavides se repartieron todo el patrimonio de Díaz Sanchez, incluido el señorío de Tobaruela. No obstante dicho reparto duraría poco, ya que al año siguiente la reina Isabel, perdonó al Carvajal, ordenando le fueran devueltos todos sus bienes y posesiones, entre ellas el señorío de Tobaruela. La citada orden real no fue acatada por Juan de Benavides, señor de Jabalquinto, que acabó ocupando a la fuerza los castillos de Linares y Tobaruela. Tras diferentes procesos y apelaciones, iniciados por éste, y por el concejo de Baeza que trataba de recuperar su jurisdicción sobre la villa de Tobaruela, los Reyes Católicos confirmaron su sentencia sobre dicho contencioso en 1481, por lo que Díaz Sánchez de Carvajal pudo recuperar definitivamente su patrimonio y disfrutar de su señorío de Tobaruela. Pocos años después, en 1487 Díaz Sánchez de Carvajal moriría en el cerco a la ciudad de Málaga. Tras su muerte, el señorío pasó a su primogénito Alonso de Carvajal, quien ordenó reconstruir la fortaleza, que había quedado arrasada durante los conflictos descritos. Además de la reconstrucción del castillo, elaboró en 1511 unas nuevas ordenanzas en sustitución de las de su padre, las cuales fueron confirmadas posteriormente por su hijo Diego Sánchez de Carvajal, tercer señor de Tobaruela. Además, ambos iniciaron un proceso de compra de tierras a varios campesinos, dentro del término de la villa, las cuales con el paso de los años proporcionaban al señorío unas rentas bastante elevadas. Los diez vecinos que habitaban en el mismo hacia 1535, gozaban de varios privilegios, entre ellos disponer de varios espacios comunes en la villa y en algunos de Baeza, así como de pasos libres para el ganado y otros. Diego Carvajal y Portugal sería el siguiente señor de Tobaruela, manteniéndose las sucesiones sucesivamente hasta 1872, año en que desaparecería la villa de Tobaruela como municipio, al pasar a integrarse en el de la ciudad de Linares. Los motivos fueron como consecuencia del nombramiento por parte del conde de Salvatierra, propietario de la villa, del cargo de alcaide de Tobaruela a uno de sus servidores. Esto era una acción ilegal, ya que solamente el rey tenía potestad para nombrar alcaides en los pueblos de señorío. Por este motivo el cabildo de Linares conocedor de dicho hecho, recurrió a la corte, consiguiendo de la Corona, que la villa de Tobaruela pasara a pertenecer a su término municipal. Anteriormente en 1837, la reina Isabel II había abolido definitivamente los señoríos, (junto con otras medidas en el mismo sentido, como la supresión del mayorazgo y la desamortización), lo que hizo que, lógicamente el señorío de Tobaruela desapareciera definitivamente.

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