Paisaje vegetal de la Sierra Sur de Jaén

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Con el nombre de Sierra Sur de Jaén se conoce un amplio territorio al que pertenecen sierras como Mágina, Pandera, Alta Coloma, Caracolera, Grajales, Trigo, etc, junto a poblaciones importantes como Valdepeñas de Jaén, Pegalajar, Torres, Carchelejo, Los Villares, Castillo de Locubín, Campillo de Arenas, Noalejo, etc. Se trata por tanto de una amplia zona que ocupa un posición geográfica al sur de la provincia, con gran número de caracteres comunes, tanto en lo que respecta a sus poblaciones como a sus peculiares paisajes, con lugares abruptos y escarpados, que presentan entre ellos analogías geológicas, edáficas y botánicas; este territorio con una gran belleza paisajística está dominado siempre por las cumbres de Sierra Pandera y Sierra Mágina, desde las que se puede observar el Valle del Guadalquivir con sus hermosos olivares, vislumbrándose en la lejanía, al norte valle, Sierra Morena, mientras que al sur se levanta majestuosa Sierra Nevada.

Sierra Sur de Jaén está dominada por rocas calcáreas y calizo-dolomías, con afloramientos de yeso en determinados puntos basales (Guadalbullón), que junto a su peculiar orografía y la diferente pluviometría entre las orientaciones norte y sur, con precipitaciones que oscilan entre los 450 m y los 900 m, son causa de una determinada flora y fitocenosis.


Biogeografía

El conjunto de sierras localizadas al sur de la provincia de Jaén está incluido en el distrito

Subbético-Maginense, que a su vez queda englobado junto con otros territorios de Cazorla, Segura, Las Villas, Alcaraz , etc. en el sector Subbético, subprovincia Bética, provincia Bética, región Mediterránea RIVAS-MARTÍNEZ & LOIDI (1999); esta jerarquización biogeográfica en rangos, de menor a mayor extensión territorial, se elabora en base a la presencia de comunidades vegetales y de el florísticos, así como a una peculiar disposición de catenas de vegetación. El distrito Subbético Maginense engloba territorios de Jaén , Granada y Córdoba, con sierras importantes como Mágina, Pandera, Harana, Montes Orientales y las Sierras de Rute y Horconera; limita este distrito con las unidades biogeográficas Guadiciano-Bacense, Hispalense, Malacitano-Almijarense y Rondeño, con endemismos importantes como Helianth emumfrigidu lum, Jurinea fontqueri, Lithodora nítida, Vicia glauca subsp. giennensis, y el endemismo local Erysimum fitzii, presente en sierra Pandera, Ventisqueros y Grajales; pero no menos importante en este sector Subbético son los hábitats endémicos de Saxífraga camposii y Silene andryalifolia, RIVAS-MARTÍN EZ & al. (1991), TORRES (1997).

Bioclimatología

El estudio de índices bioclimáticos como el índice de termicidad compensado Itc con valores que oscilan entre 200-345 y de bioindicadores nos lleva a establecer tres termotipos para todo el distrito Subbético-Maginense: meso, supra y oromediterráneo; el índice de continentalidad le fluctúa entre 18 y 21, por lo que todo el territorio presenta un bioclima mediterráneo pluviestacion al-oceánico, mientras que el índice ombrotérmico puede ir desde 2,5-5 RIVAS MARTÍNEZ & LOIDI (1999), que, junto con la presencia de bioindicadores, nos hace establecer en el territorio los ombrotipos seco, subhúmedo y húmedo, los cuales están corroborados por la presencia de encinares, quejigares, bojedas y acerales etc.

El conocimiento de bioindicadores territoriales es esencial para todo tipo de planificación agrícola, forestal y ganadera. Podemos considerarlos esenciales en las ordenaciones territoriales, no sólo de estas zonas sino que, como fenómeno universal, deben ser utilizados con el objetivo de optimizar los recursos con el mínimo coste ambiental, como venimos pro poniendo en algunos trabajos recientes, CANO & al. (1997), CANO & al. (200 1). Debe entenderse como bioindicador a todo elemento florístico o fitocenótico que, localizándose en su óptimo ecológico, pone de manifiesto la presencia de uno o más factores abióticos, siendo menor el error que podamos obtener con el empleo de bioindicadores, cuanto más avancemos en la escala organello podemos aseverar que es mejor bioindicador la población que el individuo, y aún mejor la comunidad vegetal que la población, y, en última instancia, desaparece todo margen de error cuando diagnosticamos un territorio teniendo en cuenta el complejo de comunidades. En definitiva, la serie de vegetación y los contactos catenales entre series. En este sentido estamos en disposición de afirmar que todo distrito biogeográfico, y en consecuencia la o las comarcas del distrito, deben ser ordenadas territorialmente en lo que respecta a sus recursos naturales con bases bioclimáticas y fitosociológicas, ya que con ello se consigue un profundo conocimiento de los recursos naturales, que pueden ser valorados y explotados en su justa medida; en caso contrario estamos interfiriendo en el medio natural sin saber cuáles serán las repercusiones posteriores.

Teniendo en cuenta las plantas como indicadores, vamos a mencionar algunos ejemplos que servirán para entender mejor lo expresado con anterioridad. Puesto que todo individuo, población o comunidad es capaz de indicarnos algo respecto de un determinado factor ecológico, es evidente que existirán plantas que se desarrollarán exclusivamente en un determinado tipo de sustrato y no en otro, bajo un termotipo y un ombrotipo, o bien ante una concreta radiación solar etc; asimismo, pueden y existen plantas que se desarrollan muy bien en diversos tipos de sustratos, ante termotipos y ombrotipos diferentes; todo ello está en consonancia con el grado de estenoicidad de la planta, puesto que cuanto más estenoica es una especie mayor es su exigencia respecto a un determinado factor. Un bioindicador exclusivo del piso bioclimático mesomediterráneo que no llega al supramediterráneo es la Retama sphaerocarpa, mientras que Cytisus reverchonii (retama de escobas) y Berberis hispanica (agracejo) son del supramediterráneo; para saber si el territorio es más lluvioso o menos sólo tenemos que ver si existen cornicabras Pistacia terebinthus, madroños Arbutus unedo, boj Buxus sempervirens etc.

Para averiguar qué tipo de suelo tenemos sólo tenemos que ver la flora presente, así en el caso de que exista Lepidium subulatum, Ononis tridentata, estamos ante un suelo rico en yeso. Para averiguar si es un suelo esquelético o no debemos fijarnos en la comunidad vegetal, puesto que siempre existe un a correlación entre cubierta vegetal y tipo de suelo, de tal forma a un litosol siempre corresponde un tomillarromeral, a un regos ol un rome ra l-ja ral. Para los cambisoles podemos utilizar los coscojales madroñales con restos de vegetación arbórea, y para los suelos muy profundos los quejigales, cuya área potencial ocupa un a gran extensión, pero que por fortuna o por desgracia sólo existen pequeños retazos en padrones o linderos. El quejigo Quercus faginea es una especie que se desarrolla sobre suelos profundos y bajo ombro tipo subhúmedo, lugares de gran importancia para el cultivo del olivar; por en todas las zonas bajas de Sierra Mágina, Pandera , Los Villares, Valdepeñas de Jaén, etc, prácticamente los quejigales han desaparecido, conservánd ose algunos bosquetes, como el existente a los pies de Valdepeñas de Jaén; los restos de estas climax deberían conservarse, puesto que realmente estamos hablando de una nueva serie de vegetación CANO & al. (20 01). Por consiguiente, puesto que toda especie presenta su propio nicho ecológico, y conociendo la autoecología de las especies y la sinecología para el caso de las cornunidades vegetales, podemos hacer un diagnóstico rápido de un territorio. Así, por ejemplo, es relativa mente fácil saber si estamos ante un suelo de Ph ácido o básico; si existen Lavandula latifOlia, Thymus zygh subps. gracilis, Thymus orosp edunus, Salvin avandulifolia estamos ante suelos de Ph básico y eútrofo, plantas que se suelen encontrar asociadas en litosoles calcáreos constituyendo tomillares, que suelen estar dominados por Thymus orospedanus; por el contrario, si existiese Cistus ladanifer, Arbutus unedo, Lavandula stoechas, los suelos serían ácidos y oligótrofos; de forma similar se puede averiguar cuándo un suelo es rico en magnesio con sólo ver si existes plantas do lomíticas, o bien si es pobre en fósforo, etc. Es evidente que todo esto tiene una gran importancia para hacer diagnósticos rápidos y eficaces.

Sabiendo que la Bioclimatología como ciencia presenta jurisdicción universal y que es imprescindible para la ordenación del territorio, pasamos a describir someramente algunos aspectos botánicos de la sierra Sur de Jaén. El territorio en cuestión presentan altos valores ecológicos, en el sentido de que se dan especies botánicas de interés, bien 'por ser endémica o por su rareza al llegar a estas zonas en su área finícola de distribución; así podemos citar a título de ejemplo alguna especie de interés como Linaria Lilacina Saxífraga camposii, Saxifraga erioblasta, Anthyllis ramburii, Convolvulus boissieri, Centdurea granatensis, Jurineafontqueri, Vicia glauca subsp. giennensis, etc, encontrándose junto a estos endemismos un cierto' número de especies iberonorteafricanas , comoSaxífraga camposii, Saxifraga erioblasta, Anthyllis ramburii, Convolvulus boissieri, Centdurea granatensis, Jurineafontqueri, Vicia glauca subsp. giennensis, etc, . encontrándose junto a estos endemismos un cierto' número de especies iberonorteafricanas , como Bupléurum gibraltaricum, Ononisar aganonsis, Ononis speciosa, Retama sphaerocarpa, Hormathophylla spinosa; asimismo existen un buen número de plantas que llegan a estas zonas en su área finícola de distribución, como Buxus sempervirens, muy abundante en el Barranco de los Cortijuelos, en Serrezuela de Bedmar y en Cazorla, planta que busca los lugares umbrosos y arroyos del territorio, junto a otras especies de interés como el Táxus baccata, que orla las formaciones de caducifolios en el piso bioclimático supramediterráneo.

Vegetación

Habiendo mencionado algunos elementos florísticos para sierra Sur de Jaén, vamos a hacer un repaso muy somero sobre el tipo de vegetación existente en el territorio. Utilizando un lenguaje coloquial y olvidándonos un poco de la terminología científica, que no del rigor, debemos mencionar entre otras las siguientes comunidades vegetales: 1) Bosques. 2) Matorrales. 3) Pastizales. 4) Formaciones rupícolas ect.

Bosque y matorrales.

El territorio presenta varios tipos de formaciones boscosas; por un lado, los bosques perennifolios de hoja esclerosada, que constituyen las comunidades climax, y que en esencia vienen representadas por encinares de Quercus rotundifolia, Téucrium ftuticans, Jasminum ftuticans, Asparagus acuiifolius, Quercus coccifera, Pistacia lentiscus, Crataegus monogyna, representando el coscojar el estadía dinámico de sustitución del encinar más térmico, que se desarrolla en el piso bioclimático mesomediterráneo y ombroclima seco; el piso bioclimático supramediterráneo bajo ombroclima seco/subhúmedo presenta bosquetes de encinas cuyos estadios dinámicos vienen dados por retamoides y espinares, así como por un matorral almohadillado de Echinospartun boissieri, Erinacea anthyllis etc, diferenciándose ambos encinares por la presencia o ausencia de elementos termófilos, y por sus diferentes estadios dinámicos. Estos bosques se presentan bien conservados en determinadas zonal territoriales, fundamentalmente en lugares soleado! o en umbrías a baja altitud y con suelos no demasiado profundos, puesto que sobre suelos potentes son sustituidos por quejigales de Quercus faginea, presentándose estos últimos en zonas basales sobre suelos muy potentes, y presentando frecuentemente especies como Viburnum tinus, Arbutus unedo, Bupleurum fruticosum, que representan el estadio dinámico del quejigal. Al situarse estos bosques sobre suelos potentes se obtiene una cierta compensación edáfica, que permite la presencia de dichos bosques,quejigales que deben haberse eliminado a lo largo de la historia para dar paso a cultivos, fundamentalmente de olivar. Como consecuencia de la fuerte acción antrópica se han obtenido áreas de cultivo, de pastizal o bien forestal; así gran parte del territorio presenta un paisaje de pinar como consecuencia de reforestaciones realizadas en la segunda mitad del siglo XX, comunidades vegetales artificiales que no ocupan su área natural, salvo los pinares de Pinus halepensis , localizados sobre crestones calcáreos y dolomíticos TORRES & al. (1999) . De menor extensión territorial, pero no por ello menos importantes, son los acerales de Acer granatense, A. monspessulanum, Quercusftginea, Helleborusfoetidus, Berberis hispanica, Buxus sempervirens, Prunus mahaleb, Amelan chier ovalis. Estas últimas especies constituyen realmente los matorrales de sustitución de los acerales , localizándose tanto los pequeños retazos de bosquetes como sus estadios dinámicos en las zonas húmedas del territorio.

Pastizales y formaciones rupícolas.

Gran parte del territorio de Sierras Sur de Jaén están dedicadas a la ganadería, presentándose diversos tipos de pastizales, tanto majadales de Poa bulbosa, muy interesantes para la ganadería ovina, como otros de tipo subnitrófilo ricos en especies del género Medicago, Trifolium, Bromus, Hordeum etc, y cuando la presión ganadera es excesiva el pastizal se empobrece con especies no apetecidas, apareciendo plantas de los géneros Malva, Chenopodium, Cardus, Cynara, Silybum.

Si bien las formaciones de matorrales e incluso pastizales presentan importancia no sólo por su utilización sino porque algunas comunidades vegetales presentan elementos florísticos importantes, no menos importantes son las fitocenosis rupícolas, muy frecuentes en la zona estudiada y de altos valores ecológicos por la alta cantidad de endemismos presentes; tanto es así que existe un elevado número de hábitats de interés comunitario, cuyo conocimiento, no sólo de localización sino de valoración, será necesario realizar en el futuro.

Bibliografía

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CANO, E., PINTO, c.r., VALLE, F., TORRES, J .A., GARCÍA FUENTES, A., SALAZAR,C., MELENDO, M., & MENDES, S. 12001).Primera aproximación al conocimiento de los quejigales del surdela Península Ibérica (Es paña y Portugal ). Quercetea 3 (en prensa).

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TORRES CORDERO, J .A (1997). Estudio de la vegetación de las Sierras de Pandera y Alta Coloma (Jaén). Tes is Doctoral. Universidad de Jaén.

TORRES, J .A., GARCÍA FUENTES, A., SA LAZAR, c., CANO, E. & VALLE, F. (1999) Caracterización de los pinares de Pinus halepensis Mill. en el sur de la Península Ibérica . Ecoología Mediterránea 25(2): 135-146

Referencia

  • Cano, E; Torres, J A.; Ruiz, L. y Cano Ortiz, A, del Área de Botánica, Dpto. de Biología Animal Vegetal y Ecología, Universidad de Jaén. Publicado con autorización de la revista Lugia


Artículo Lugia

http://www.lugia.es/lugia/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=23 LÚGIA Nº 57-58, Página 55 a 63

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