Parroquia de San Andrés (Villanueva del Arzobispo)

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Historia de la Parroquia de San Andrés No se tiene constancia exacta del momento en que se fundó nuestra comunidad cristiana local, bajo el nombre de la Parroquia de San Andrés, aquel apóstol de Jesús, hermano de Pedro. Sólo que en el siglo XIV ya existía. Sobre su origen hay distintas opiniones, pero no parece demasiado desacertada la que afirma que, tal vez, este territorio fuera conquistado por Fernando III el mismo día de San Andrés, el 30 de noviembre. Había costumbre en aquella época de poner de titulares de las parroquias los nombres de los santos del día de la conquista.


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Sobre el templo primitivo no tenemos ningún dato de localización ni tampoco descripción. Debió de ser pequeño, de acuerdo con la población del lugar y el espacio habitado. Una fecha que poseemos segura que ya existía es 1488, año en que fue bautizado Fray Domingo de Baltanás. El templo parroquial actual es muy posterior. Derribado el primitivo, se buscó edificar el nuevo en lo que debió ser el patio de armas de la antigua fortaleza, así se encajó entre las cuatro torres, dos de las cuales se conservan todavía; de las otras dos, que desaparecieron en el presente siglo, queda aún memoria de su existencia. Destaca un ventanal de estilo gótico tardío encima de la sillería del coro de nuestro templo que, sin duda, fue traído de otro anterior. Algunos opinan, sin aportar demasiadas pruebas, que perteneció al convento de los Basilios. Tal vez pudiera ser la única reliquia del antiguo templo parroquial. La portada principal conserva el escudo del Obispo de Jaén, D. Sancho Dávila y Toledo, que presidió esta sede episcopal entre los años 1600 y 1615; aparte del estilo barroco de su trazado con frontón partido, por este escudo podemos conocer la fecha del comienzo de la obra de nuestro templo. Una antigua campana desaparecida ya tenía además la siguiente inscripción: "Santo Andrés, ora pro nobis. Año 1629". Sin duda, debieron estar paradas las obras unos cuantos años, así lo atestigua la distinta calidad y color de la piedra, y así se explica que el 19 de julio de 1652 firmaran la reanudación D. Juan Alonso Bex como maestro de obras, y D. Juan Alférez Cuadros, como visitador general del Obispado. En la ventana del altar mayor, por su parte exterior, se puede leer una inscripción que dice: "Año 1689", por lo que se supone que la obra de nuestro templo se extendió durante todo el siglo XVIII. Será en el siguiente siglo cuando se hagan las obras de decoración del edificio, principalmente el retablo mayor, que reproduce el escudo del Obispo Fray Benito Marín y Rubia, que estuvo en Jaén entre los años 1750 y 1769. Dicho retablo coloca actualmente en el centro la imagen de San Andrés, titular de la Parroquia, copia de la original desaparecida, junto con los dos cuadros de abajo, en la última guerra civil. Los de arriba, originales y contermporáneos del retablo, representan, a la izquierda a San Juan Bautista, y a la derecha a San Sebastián que, según el Atlante Español de Bernando de Espinar, en 1787 era el patrón de la Villa, tal vez su nombramiento se hubiera debido a la liberación de una gran peste. Los de abajo son obra de D. Moisés Bueno Bueno y figuran a San Pedro ya San Pablo. Del mismo autor es el cuadro reciente que está en la Sacristía, donado por la cofradía de Jesús Nazareno, y que refleja una escena típica de su procesión. Tanto la magnífica sillería del coro, como el cancel de la puerta de la Humbría y algunos restos del antiguo órgano, podrían ser datados en esta época. Todo esto refleja que a mediados del siglo XVIII, nuestra Parroquia constituyera el pilar de la religiosidad de la Villa, con trece sacerdotes y diez clérigos ordenados de menores. Dentro de la sacristía se conserva un lavabo en piedra fechado en 1751 con la cruz de San Andrés grabada. Otras piezas de la época podrían ser la mesa del altar, antigua mesa de la sacristía, una pila de mármol negro y la pila bautismal. Nuestro templo tuvo desde su construcción un diseño muy atrevido. Aparte de sus ocho capillas laterales, habría que reparar en la anchura de su nave central y en la altura de sus pareces que le hacen parecer el centinela de nuestro pueblo, siempre encima y en actitud de alerta. Este gran atrevimiento de espacio ha traido su mayor atracción y su máxima fragilidad. En varias ocasiones sus bóvedas han caído al suelo, baste recordar el hundimiento de la bóveda central del crucero o media naranja en 1926. La actual se hizo un año posterior y se debe al arquitecto alcalaíno D. Manuel López con la colaboración del escayolista granadino maestro Santisteban. De esta bóveda pende una vistosa lámpara donada por las hermanas María y Cándida Marín Medina, allá por los años cuarenta. Otros datos de interés serán el central la atención sobre la fachada adintelada que daba acceso a la antigua sacristía, contemporánea del templo. También señalar la reja de forja colocada en la parte superior. Los retablos del crucero, dedicados a la Inmaculada, Perpetuo Socorro, Virgen del Carmen y San Vicente Ferrer, son posteriores a la guerra civil. La imaginería anterior a la contienda civil desapareció. Y de la actual habría que señalar: · La Inmaculada, que es obra de D. José Merlo, de Valencia. · Jesús Nazareno y San Juan Evangelista, de D. José Rivera, de Sevilla. · La Virgen de la Soledad y el grupo escultórico de la Expiración, de D. Domingo Sánchez Mesa, de Granada. · El Crucificado del dosel, de D. José Ortega, de Madrid. A lo largo de la nave central que sirve de pie a la cruz que forma la planta de nuestro templo, salen a los lados cuatro capillas por cada uno. Dos de ellas sirven de acceso al templo y coinciden con sus portadas. Otra, la llamada "Las Tres Aves Marías", fue remodelada en 1928 bajo la advocación del Corazón de Jesús, y decorada con el retablo actual en la década de los cuarenta. La de las Ánimas contiene trazos de un retablo con columnas salomónicas, sin duda traido de otro lugar. Frente a la de las Ánimas, donde se encuentran los grupos procesionales de la Expiración y del Ecce Homo, quedan restos de lo que fue el retablo de la antigua capilla de la Orden Tercera Franciscana, que tuvo su sede original bajo la antigua sacristía, con acceso directo a la vía pública, de lo que se conserva aún el arco de la entrada. Lo que forma el antiguo batisterio es la más pequeña al haber sido excavada en el torreón defensivo anterior al templo. Nuestra Parroquia tiene unos rincones dignos de visitar por su vistosidad, entre los que habría que destacar el jardín de la Puerta Humbría; el mirador de los arcos, recientemente restaurado; y la torre de las campanas, también recuperada en época reciente y que constituye el torreón defensivo mejor conservado de todo el conjunto, y adaptado para campanario. También conserva un pequeño museo con piezas de orfebrería –custodias, cálices y otros objetos litúrgicos- y antiguos ornamentos, junto al resto del archivo parroquial posterior a la contienda civil. Se tiene constancia de que en este conflicto desapareció su archivo que, a decir de algunas fuentes, era muy completo y de los principales de la diócesis. El archivo actual arranca de 1919 con datos que pudieron ser recompuestos después de la destrucción. Nuestro templo ha sufrido a lo largo de su historia distintas remodelaciones y adaptaciones a las necesidades de la liturgia, no todas acertadas. En 1965, siendo párroco D. Antonio Alonso, se llevó a cabo la última gran obra provocada por la caída de la bóveda de la Inmaculada. De esas obras quedan aún muchos vestigios, así podríamos señalar las vidrieras mayores con los escudos del Papa Pablo VI y del Obispo de Jaén, D. Félix Romero Mengíbar. Tenemos gran esperanza en que algún día, con el esfuerzo de todos, se consiga una urgente y necesaria restauración. Por resolución del 8 de febrero de 1983 de la Dirección General de Bellas Artes y Archivos, se acordó incoar el expediente de monumento histórico artístico a favor de nuestro templo parroquia de San Andrés, publicada la orden el 22 de marzo de 1983.

Algunos personajes bautizados en nuestra Parroquia · Fray Domingo de Baltanás y Mexía, gran personaje del siglo XVI, bautizado el 22 de julio de 1488. Fundador de numerosos conventos de dominicos, entre ellos el de Santa Ana de nuestro pueblo. Fue el que convenció a San Juan de Ávila para que no marchara a América y quedara en Andalucía. Falleció en Alcalá de los Gazules en 1568. · Alfonso López Poyatos, nacido en 1500. Logró estudiar en el Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia, y fue un famoso senador en la ciudad de Milán. · Fray Francisco Jurado de la Cruz, nacido aproximadamente en 1560. Desarrolló una gran labor como misionero en Filipinas, y murió en Nassiping en 1611. · Alfonso González, bautizado en 1730 y que fue uno de los grandes escultores y retablistas del último barroco cordobés. Obras suyas son los retablos de las Parroquias de Fernán Núñez y Villanueva de Córdoba. · Gregorio José Rodríguez Carrillo, bautizado en 1769. Monje basilio y predicador de Fernando VII. Nombrado Obispo de Cartagena de Indias desde 1816 a 1821. Murió en Madrid entre 1830 y 1840. · Ricardo García López, "K-Hito", bautizado en 1890, famoso crítico taurino, autor de gran cantidad de artículos y diversos libros. Director del diario "Dígame". Falleció en Madrid en 1984. · Los hermanos José y Francisco Tornero Grueso, dominicos. El primero nació en 1906: autor de numerosos libros y realizador de varios programas televisivos en Venezuela: gran orador, que murió en Caracas en 1963. El segundo, Francisco, nacido en 1908 y Maestro en Teología, título concedido por su labor pedagógica. Falleció en Granada en 1971. -->

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