Antonio Chamorro Daza

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Antonio Chamorro Daza, Huesa, 20 de abril de 1903 - Bañolas (Gerona), 3 de marzo de 2003.


Biografía

Miembro de una extensa familia, ambos progenitores, Antonio Manuel y Luisa, eran oriundos de Loja (Granada). Anfincados inicialmente en Huesa, lugar en el que la madre ejercía de maestra, posteriormente se instalarían en Guadix (Granada), con el ánimo de mejorar su situación económica y propiciar que el padre también pudiera trabajar como maestro, al disponer de unos locales propios dónde instalar la escuela. Siendo el segundo de once hijos, según nos relató su hermano Ramón tras la epidemia de tifus de 1909 , vería cómo mermaba de forma considerable su número; pues al parecer cinco fallecimientos a consecuencia de la misma. Finalmente sobrevivirían Luisa, Antonio, José, Ramón, Emilio y Manuel, el hermano más pequeño. Quizá en esas circunstancias adversas se fue fraguando su carácter independiente, capaz de vencer adversidades, condiciones sin duda muy útiles para el investigador en que luego se convertiría.

Fue miembro de las Juventudes y después se presentó como aspirante a candidato en las elecciones a diputados a Cortes del año 1993. Al parecer, la claridad y elocuencia de Antonio Chamorro eran un buen recurso para convencer a quienes lo escuchaban, como ya había demostrado con motivo de los actos celebrados en la conmemoración del sexto aniversario de la muerte de Pablo Iglesias.

Formación académica

Muy probablemente los padre planearon para él un fruto docente, similar al que ellos disfrutaban en la enseñanza primaria. Con este fin le enviaron, en 1918, a estudiar Magisterio en la Escuela Normal de Ganada, y allí conseguiría el titulo. Sin embargo, el joven Chamorro, que venía compaginando sus estudios con el trabajo temporero en la industria del azúcar, deseaba ser medico. Tras obtener el titulo del bachiller en 1922, al conseguir que le convalidaron algunas asignaturas de magisterio, ingreso en la facultad de medicina de granada donde, tras cinco años de aplicación, de finalizo sus estudios en 1927. No se lo otorgaría el grado de licenciado hasta el mes de septiembre de 1932. Su promoción estaba integrada por un conjunto de alumnos brillantes, quienes, con el paso del tiempo, llegarían a las mas elevadas cotas del saber y la docencia; entre sus compañeros se encontraban Emilio Muñoz Fernández, catedrático de Farmacología y futuro rector de la universidad granadina; el conocido cardiologo Antonio Azpitarte Rubio; el catedrático de cirugía Antonio Martín Lagos, Federico Garrido Márquez y otros muchos que luego serian recordados por su buen hacer profesional .

Sin embargo, tanto a nivel personal como profesional, es indudable que el catedrático de Obstetricia, Alejandro Otero Fernández (1888-1953), fue la persona que influiría más decisivamente en la vida y obra de Antonio Chamorro. No solo sería su alumno durante el período de la licenciatura sino que le brindaría también la oportunidad de participar en la docencia universitaria, como profesor ayudante.



Investigación

La investigación llevada a cabo por Chamorro desde 1929, año en que sería encargado del laboratorio de Anatomía Patológica de la clínica de Obstetricia, merece ser considerada con especial antelación, ya que incluso en la actualidad y con medios técnicos avanzados, nos puede sorprender por lo depurado de su metodología. Bajo la dirección de Alejandro Otero, sus experiencias dieron como resultado una tesis doctoral titulada La transplantación autoplástica del ovario a la cámara anterior del ojo en la coneja, un intento.

Logrado, de observar la fisiología ovárica, muy poco tiempo después de que Hermann Knaus en Austria (1929) y Kyusaku Ogino (1930) en Japón, descubrieran el momento en el que se producía la ovulación femenina. Tras dichas observaciones, pudo describir la función del ovario transplantado, la rotura folicular, la inducción de un estado refractario en el transplantado y las modificaciones del tracto genital que llevaban consigo. La tesis fue defendida en la universidad de Madrid, como entonces era preceptivo, el 11 de julio de 1935, y calificada con sobresaliente. El texto fue publicado en este mismo año en la Revista Española de obstetricia y ginecología.


Actividad política

Tras la insurrección militar en España, en julio de 1936, las pensiones de la JAE se interrumpieron a partir de septiembre, haciéndose las correspondientes admoniciones para que los becados regresaran a sus lugares de origen. Antonio Chamorro no sería la excepción y también fue reclamado, aunque sin éxito. Entonces retorno a la actividad política. Fue nombrado, en octubre de 1936, secretario de segunda clase interino de la Embajada de España en Berlín y, un mes más tarde, segundo secretario y encargado de negocios de la misma. Adentrado el año 1937 vemos a Antonio Chamorro desempeñando el cargo de segundo secretario en la Embajada de España en París, y residiendo en el número 49 de la avenida Mozart de dicha capital.


Este último hecho tendría cierta relevancia porque allí conocería a Andrée Marya Jacob (Bagnolet, Seine-Saint Denis 4 de septiembre de 1912 - Antibes, Alpes Marítimos, 3 de febrero de 1993, mujer que, con el paso del tiempo, se convertiría en compañera casi hasta el final de su vida.


Investigaciones en París

Encontrándose en París, sin medios, y no deseando retornar a una España en guerra, volvería a su antigua vida de investigador en octubre de 1938. Entró a formar parte de una elite científica, la del Instituto del Radio de París, iniciando así la etapa francesa de su larga y productiva carrera investigadora, no desprovista, en principio, de dudas e intentos de cambio. Lo hizo con la ayuda de Antoine Lacassagne (1884-1971), director del centro desde 1937 hasta 1954. Sin duda, Lacassagne sabría apreciar los conocimientos y habilidades de este refugiado español. Años más tarde, en 1964 Antonio Chamorro recibiría la Medalla Lacassagne en premio a sus investigaciones.

Sus trabajos los realizó mayoritariamente en el Laboratoire Pasteur, una sección del Institut du Radium, orientado al estudio de la radiología y la cancero génesis, integrándose en el de hormonología. Además, en el primer semestre de 1939 frecuentó el de Morfología Experimental y Endocrinología del Colegio de Francia, que estaba bajo la dirección del profesor Robert Courrier (1895-1986). Más adelante, durante los años 1955 a 1957 colaboraría en el Laboratorio de Filosofía General de la Sorbonne, dirigido por el profesor Henri LaurrierProtee (1888-1973). El ejército clínico fue, en cambio, algo muy excepcional si se la comprara con los numerosos años de vida de laboratorio. No osbtante, en el año 1939 trabajó en el Hospital Curie como interno de guardia de noche. Posteriormente y, durante mucho tiempo, serviría de referencia para las consultas de numerosos pacientes españoles, fundamente encaminadas a aclarar diagnósticos tumorales y patología con ellos relacionadas.

Sin embargo, ser un refugiado en Francia y tratar de consolidarse en el terreno de la investigación experimental no debió resultarle tarea fácil. Trato de ocultarse, viviendo en el Hospital Curie, en París, sin abandonarlo en ningún momento, temiendo tener un final parecido al de tantos otros. Algo más tarde, cuando la situación se atrevería a viajar por el país en compañía de Andrée.

Transcurría 1945 cuando Chamorro entra a formar parte del grupo de investigadores del Centre Nationale de la Recherche Scientifique (C.N.R.S.), dependiente del Ministerio de Educación francés. Finalmente, en 1963, el C.N.R.S. acordaría mantenerlo como Maître de recherche de 1ª clase por tiempo indefinido. A partir de entonces iría subiendo paulatinamente de categoría, por antigüedad, hasta el 20 de julio de 1970 cuando le noticiaron que el 30 de abril de 1971 se pondría fin a su contrato como investigador. Para esa fecha Chamorro tendría 68 años recién cumplidos. Concluyó aquí un largo periodo de su vida en el que la producción científica y la labor investigadora fueron cuantiosas. Más de trescientos investigadores se interesarían por sus trabajos, desde casi cualquier parte del mundo. Así mismo serian numerosas las peticiones de colaboración en eventos científicos celebrados en Francia, Holanda, Italia, Reino Unido, o Alemania.

Antonio Chamorro no regresaría, sus hermanos y sobrinos le visitaron con alguna asiduidad, aunque inicialmente sólo en lugares próximos a la frontera franco-española. Posteriormente lo harían París y en Juan-les-Pins, en el departamento de los Alpes marítimos, e incluso pasaron algunas temporadas con Antonio y Andrée, conservando así viva la presencia de la vida española.

Cuando Chamorro pudo volver a España sin miedo a represalias, a finales de los años setenta, ya estaba jubilado, y en realidad nada, salvo quizás los sentimientos, le ataba aquí. No se nacionalizó francés, como hicieron muchos compatriotas que permanecieron allí y nos preguntamos si el lento ascenso a las máximas categorías en su trabajo no se vería influido por ello.

Seguiría con la consideración de refugiado hasta que en el año 1979 la policía parisiense le comunicase que, habiendo cesado en España las circunstancias que motivan su solicitud de refugiado, perdía dicha condición. Pasó entonces a ser residente. A Granada no volvería hasta el 3 de mayo de 1980, por lo que habían pasado casi cuarenta y cinco años desde que partiera para Berlín en diciembre de 1935. Al día siguiente de su llegada visitaría, en compañía de Andrée, el cementerio, donde intentó ver el lugar en e que fueron fusilados muchos amigos y compañeros, durante la guerra civil

Años más tarde consignaría en el testamento que allí desde allí deseaba que fuesen inhumadas sus cenizas. Transcurrirían muchos años antes de volver a tener noticias de Antonio Chamorro, y estas llegaron a través de una notaría francesa y en forma de testamento. En un registro ológrafo de sus últimas voluntades, quiso sellar sus agradecimientos, por un lado, con la Facultad de Medicina de Granada y, por otro, con su inolvidable maestro español, Alejandro Otero. En él se nombraba ejecutores testamentarios a Enriqueta Barranco y a Fernando Girón. Ya para entonces, había fallecido en Bañolas, Gerona,a donde llegó trasladado por sus sobrinos Antonio y Miguel Chamorro, pues tras sufrir una fractura de cadera en una caída casual, su situación física se deterioró hasta el punto de casi haber llegado a la caquexia. Durante su viaje, no sería de preguntarles a cada momento si habían llegado ya a España. Moriría unos pocos días antes de cumplir los cien años.

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