Felipe Sérvulo

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Felipe - Sérvulo González Villar, conocido como Felipe Sérvulo, (nacido en Jaén), es un escritor residente en Castelldefels (Barcelona).

Es licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona.

Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña.

Presidente del colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna y editor del pliego de poesía del mismo nombre.

Ha sido cofundador de los grupos y revistas de literatura Alcudia, Gavina y Alga.

Colabora en medios radiofónicos y escritos como comentarista cultural y ha publicado en revistas especializadas de literatura de América y España.

Mantiene en la blogosfera varias publicaciones de historia, arte y literatura.

Exposiciones y premios

Ha participado en exposiciones donde se combinaba poesía y pintura:

  • Poesía Ilustrada, Casa de la Cultura, con Luis Monguillen. Castelldefels, 1979.
  • El ojo, la música y el espacio, con Guillermo Marín. Soria, 1994.

También, como responsable, ha llevado a cabo varios homenajes a Antonio Machado en Cotlliure (Francia).

Ha obtenido, entre otros, los premios de poesía:

  • Sant Jordi. Castelldefels, 1986.
  • Salvador Espriu. Barcelona, 1992.
  • Ciudad de Ponferrada. Ponferrada. 1997.
  • Semillero azul. Sant Joan Despí, 2004.

Y algunos en los que ha sido finalista:

  • Miguel Labordeta, 1995.
  • Ciudad de Baeza, 1998.
  • Ciudad de Badajoz. 2012.

Otros reconocimientos:

  • Réplica del Lobo de Huelma, 2001

Otorgado por la Consejería de Cultura en Jaén de la Junta de Andalucía en reconocimiento a su labor como escritor jiennense.

  • Premi Ciutat de Castelldefels, 2009

Otorgado a las personas o entidades que hayan contribuido a los valores de la libertad, la igualdad, la solidaridad, el progreso y el civismo o bien que presenten una trayectoria ejemplar en estos ámbitos.

  • Homenaje de la "Associació Casal Rafael de Casanova" de Castelldefels, 2014

Otorgado por su reconocida trayectoria en el mundo de la literatura.

Algunas opiniones sobre su obra

JESÚS APARICIO

A proposito de "Sit tibi terra levis"

Un libro escrito en poemas verticales que parecen buscar el cielo mientras evocan el amor, el dolor, la soledad, …y todo cuanto la madre alimentaba para la intensidad emotiva de esta poesía resucitada. Aunque “…nadie ha vuelto/ de la zona/ donde se forjan/ los prodigios” como nos dice Felipe, no es menos cierto que la buena poesía nos regala el prodigio, que nos trasciende, del buen y bello vivir.

​ EFI CUBERO

​ "Sit tibi terra levis", la locución latina que otorga nombre al libro, nos conduce de entrada a la elegía: sobria y honda desolación que se cuela por las rendijas de un pensamiento que retrocede a través de la belleza y el desconsuelo. Son versos limpios y depurados que nos conducen al centro mismo del fondo de su autor donde la naturaleza también se halla presente en esa cartografía del retorno imposible. Una emoción contenida que late en las palabras, palabras que caminan al encuentro con todo lo que tuvo sentido en una infancia que se cierra, definitivamente, al quedar huérfano del más importante nudo o eslabón. Libro que es paso, tránsito, travesía, sendero de acompañada soledad, meditación y huella de un poeta que, al despedir lo más amado, su madre, memoria sugerida que intuimos: "tus manos/ almacenaban sol/ respira espliego/ la ropa sin uso/ en el umbral de tu armario", tan bellamente dicen estos versos - todos los de este libro- él mismo siente que se encamina a su propia desaparición. Confieso que una poesía así, sin apenas retórica, en minúsculas siempre, que nombra y que sacude, me emociona. Emoción pura, sin sensiblerías, que ahonda y hace ver, y hace pensar y hace también temblar Gracias por esta joya que, El Bardo; Los Libros de la Frontera, han publicado en una cuidada y hermosa edición. Enhorabuena por este libro que me ha hecho sentir, sin aspavientos. ​ "hay un patio y un limonero pero ahora es patria extranjera nada me llevaré cuando marche y la distancia me haya dejado una cicatríz del color de esta tierra" ​ (Felipe Sérvulo, Sit Ti Bi Terra Levis, El Bardo, Colección Poesía, Libros de la Frontera,2017)

HILARIO BARRERO:

La poesía de Felipe Sérvulo es escueta, sobria, con imágenes atrevidas pero “reales”. Es una poesía pulcra, minimalista, una poesía de “campo”, de afuera, llena y rebosante de olores, iluminada de colores, perfilada de sonidos, un bosque de nombres olorosos, con la presencia de la naturaleza a pleno pulmón, escrita en la ciudad. Poemas con un ritmo preciso y precioso. Metáforas que son como chispas que saltan, puñaladas que te entran por los ojos y te deslumbran, brasa que quema. Destacaría en sus poemas la “limpieza”, el trazo limpio, seguro, equilibrado. Parecen poemas escritos con tinta purísima y lápices olorosos en papel de nieve.

ANNA ROSSELL

“Poesía de la nostalgia” fuera acaso la fórmula más concisa y exacta para definir la poesía de Felipe Sérvulo. La melancolía es la esencia de su alma de poeta, ella es la premisa que condiciona la elección que sirve de marco a sus poemarios, es el eje en torno al cual giran sus temáticas, la materia prima indispensable, la espuela que estimula el poema. El autor participa así del mismo espíritu que inspirara a los románticos su ideal de vida y de belleza: el anhelo como objetivo en sí, el incumplimiento del deseo como meta que nos incita a seguir la eterna búsqueda. Sí, leer a Felipe Sérvulo es leer a un autor romántico.

Como hiciera Heinrich von Ofterdingen, el protagonista de la novela homónima de Novalis, para quien la poesía es la manifestación más sublime del arte y que emprende en su búsqueda un camino vital de aprendizaje que no ha de ver su final, también la voz poética de Felipe Sérvulo es un Yo eternamente errante, una voz desgarrada por la soledad, atormentada en lo más hondo por la constante compañía de la ausencia, el intenso dolor y el vivo anhelo, que le arrancan versos de inusitada y excepcional belleza.

NOEMÍ TRUJILLO

Comencé a leer a Felipe Sérvulo cuando firmaba con el nombre de Felipe S. González. El primer libro suyo que cayó en mis manos fue su segundo poemario publicado, Las noches del Sur (Diputación Provincial de Jaén, 1996) y sólo dos versos fueron suficientes para enamorarme del trazo limpio de su poesía: “Si me llamas y no estoy, / déjame grabado un sueño”. Entonces entendí cómo sucede ese milagro de pintar imágenes que parecen reales con palabras concisas y exactas; y supe que tenía mucho que aprender de él. En cada nuevo poema del libro aparecían dibujados, como si de una acuarela se tratara, restos de un naufragio conocido : “Por la mañana, / cumplido el rito, regresaremos / al puro formulismo / de las despedidas”. A partir de entonces y en cada uno de sus libros, he encontrado en las estrofas de Felipe estrellas, puntos de nostalgia, lirios cortados, y la sombra de la tradición que todo poeta que se precie debe llevar a sus espaldas.

MAITE LEÓN

Sobre "La niña de la colina"

En esa Tara ensoñada, el poeta argumenta las razones que necesita para escribir los versos que reconozcan en la tarde, tanta ausencia. No importa el desamor ni la tristeza, la Niña de la colina o Escarlata, siempre buscarán recuperar el amor perdido o esos ecos lejanos que rediman la nostalgia. ¿Quién no espera unas palabras que nos alejen del silencio? En cada domingo domado por la vida, sigue flotando la esperanza que arrope las pérdidas, las carencias, la búsqueda de un pasado que no queremos perder. Poesía de Felipe Sérvulo llena de trazos pictóricos, nostalgia, tristeza, luz. Deseos de renacer persiguiendo un orden que nos acerque a ese principio en el que se cobijan los poetas, en espera de un mañana pleno, gratificante, en el que poder escribir los versos que rindan al olvido.

JOSEP COSTERO

La poesía de Felipe Sérvulo evita la rigidez del lenguaje, una poesía que parece hablar al oído, que fluye, que parece sea trasunto de una conversación, del sonido de lo habitual, cercana al vocablo doméstico. Todo ello cumple lo que decía Eluard: el poema no tiene más función que la de mostrar la mirada humana, retazos del mundo, parcelas de lo real. La relación aquí es amorosa, irónica, tierna, donde la comunicación se hace explícita, si disfraces retóricos, junto a una verdad sensorial y emocional. También, una vinculación con la memoria, a veces incierta, a veces reflexiva, un pensamiento enriquecido por la experiencia y, por qué no, por el desengaño. Recuerda aquello que dijo nuestro Lope de Vega: La llaga del amor, hablando de ella se cura.

MARIAN RAMÉNTOL

Hay fusiones que no pueden pasar desapercibidas. Felipe Sérvulo es, sin duda alguna, un pintor. En sus telas recrea de modo magistral algo tan sencillo y complicado al mismo tiempo, como es la propia vida; para esas recreaciones no utiliza óleos, acrílicos ni ceras, sino palabras. Felipe Sérvulo es, sin duda alguna, un gran poeta, en cuyas obras pinta con precisión espléndidos bodegones de campos y nubes, frescos olorosos tamizados de olivos, acuarelas de amores vaporosos, témperas de besos nostálgicos, tamponados de abrazos polícromos, donde la realidad se funde en mil mundos, pero todos ellos cercanos siempre al lector. Vivir sus poemas, es vivirnos un poco más, entre bastidores, mosaicos, tablas y lienzos.

PILAR QUIROSA -CHEYROUZE

La poesía de Felipe Sérvulo son pasajes de la memoria que se internan por una suerte de simbiosis, entre el simbolismo y la verdad más elocuente, aquélla que conecta con la naturaleza de las cosas y con el propio paisaje humano, con una fuerza enriquecedora y traductora de especiales momentos, amparándose en el culto de las cosas que tienen referencia eterna, como la tierra, donde fluye el emblema de un recuerdo, la eternidad del instante.

RELEYENDO LA OBRA DE UN POETA

Es un poeta que como él mismo afirma: Así me lo contaron y así os lo cuento, y nos habla y escribe de esas cosas pequeñas, sencillas, esas que nos suceden cada día, que para algunos resultarán insignificantes pero que, en el fondo, tan necesarias son para seguir respirando. El poeta al que nos referimos no pertenece afortunadamente a esa casta poética que se alojan en la confortabilidad más acomodaticia. Ni a esa otra de los que aún añoran a los pomposos cisnes de Rubén Darío. Todo lo contrario. Y va y viene por la existencia escribiendo su obra, fecunda ya en libros y en actividades culturales, sin concesiones a ninguna servidumbre. Va por libre. Quien lea sus poemas podrá gozar de una escritura austera y a la vez esencial, donde la calidez y carnalidad son presentes. Tal vez la revolución sea pedir hospedaje / en la casa feliz de tu cuerpo. Acaso eso de escribir sea para él una indudable búsqueda de raíces de elemental supervivencia. Y el lector quedará impresionado por la dignidad y honda reflexión que acompañan a sus versos. Quien pergeña esta breve glosa es cada vez más pesimista de que la poesía pueda influir o mejorar a una humanidad perpleja e inconmovible a toda una laya de podredumbre y de crueldad. Quizás por defecto personal, por mi talante escéptico o por la vejez prematura. Pudiera ser. Pero reconoce también que, en ocasiones, leer algunos poetas le reconforta el ánimo y le despierta cierta esperanza. Como en el caso del poeta de que hablamos. Por ejemplo: Escribe mi nombre con tu sangre, / que estaré al cabo del invierno / donde el dolor no envejece. Parece como si la voz del poeta te susurra al oído, que arropa tus hombros y te palmea afectuoso tu espalda. Un poeta que hurga entre los intersticios de las palabras, logrando destellos fieramente humanos y sin énfasis gratuitos, ni tener que engolar su acento poético, ilumina de palpitante solidaridad la conciencia del lector en este tiempo ingrato que padecemos: Nos sentaremos en la mesa de los parias y cortaremos pan de amor con las manos. Eso nos salva. ¿De qué poeta estamos hablando? De Felipe, de Felipe Sérvulo, un jiennense de pro, trasplantado tiempo ha en esta Catalunya laberíntica de nuestros días. Lo podremos encontrar deambulando por la Rambla barcelonesa rememorando, al paso fugaz de una guapa muchacha, el guiño y perfume de Fanny, Quizás te escondes / en una lágrima o le podemos ver apostado en esa misteriosa esquina de la calle Muntaner que parece tener cierto ensalmo a la vez recóndito y erótico, o tal vez en la barra de un café bebiéndose una cerveza, o meditabundo en el trayecto ferroviario de Castelldefels a Barcelona y viceversa y como siempre, presidiendo, con su inefable bonhomía y campechanía, en la quinta planta del Ateneu Barcelonès, cada viernes alterno, las tertulia de El Laberinto de Ariadna.

JOSÉ COSTERO, madrugada del martes 23 febrero 2016.

Bibliografía

  • Hasta el límite de las violetas. La Mano en el Cajón. Barcelona, 1995.
  • Las noches del sur. Colección Poetas. Jaén, 1996.
  • Casi la misma luz. Tágilis Ediciones. Almería, 1999.
  • Cartografía de la materia. Diputación Provincial de Jaén, 2005.
  • La niña de la colina. in-VERSO, Ediciones de poesía. Barcelona, 2012.
  • Ahora que amaneces. Playa de Ákaba. Getafe, 2013.
  • Las dunas de Tottori. Poetikas. Barcelona, 2015
  • El último vagón. Playa de Ákaba, 2016
  • Sit tibi terra levis. El Bardo (Los Libros de la Frontera). Alhaurín El Grande (Málaga), 2017


Figura en las antologías:


  • Verde – Blanco. Poetas andaluces contemporáneos. Málaga, 1982
  • Alga, 10 años de literatura, Castelldefels, 1992
  • Poetas. Ayuntamiento de Ponferrada, 2000
  • La espuma de los días. Selección de Anna López. Castelldefels, 2002
  • Así escribe Andújar. Ediciones Plaza Vieja. Andújar, 2005 y 2006
  • 10 de Barcelona. Abadia Editors. Colección Lluerna. Maçaners, 2008
  • Imatges de Castelldefels. La visió dels artistes. Grup de Recerques Històriques. Castelldefels, 2008
  • El Laberinto de Ariadna. 10 años de poesía - 10 anys de poesia. Emboscall Editors. Vic, 2008
  • VIII Jornades Poètiques de l'ACEC. Cuadernos de estudio y cultura. Barcelona, 2009
  • Erato bajo la piel del deseo. Sial Ediciones. Madrid, 2010
  • Sonrisas del Sahara. Parnass Ediciones. Barcelona, 2010
  • Vilapoética. 1ª Antología, coordinada por Micaela Serrano. Parnass Ediciones. Barcelona, 2011
  • Talla G. lalunaesmía EDITORAS. Linares, 2011
  • Tardes del Laberinto. Parnass Ediciones. Barcelona, 2011
  • Cosecha de invierno. Urania Ediciones. Castellón, 2012
  • Centenari Salvador Espriu. Poesia des dels balcons. Ajuntament de Riba-roja d'Ebre-Parnass Ediciones. Barcelona, 2013
  • Voces desde El Laberinto. Parnass Ediciones. Barcelona, 2013
  • El laberinto de la dicha y otros relatos. ALKAID EDICIONES, Valladolid, 2014
  • 35 Noches para un sueño. ÒNIX editor, Barcelona, 2014
  • Generación Subway III. Playa de Ákaba, Getafe, 2016
  • Donde está el fuego 3. Hilario Barrero, Blooklyn, Nueva York, 2016
  • Escritores recónditos. Parnass Ediciones, Barcelona, 2016

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