Felipe Sérvulo

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Felipe - Sérvulo González Villar, conocido como Felipe Sérvulo, (nacido en Jaén), es un escritor residente en Castelldefels (Barcelona).

Es licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona.

Vocal de la Junta de Asociación Colegial de Escritores de Cataluña.

Cofundador del colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna y editor del pliego de poesía del mismo nombre.

Ha sido cofundador de los grupos y revistas de literatura Alcudia, Gavina y Alga.

Colabora en medios radiofónicos y escritos como comentarista cultural y ha publicado en revistas especializadas de literatura de América y España.

Mantiene en la blogosfera varias publicaciones de historia, arte y literatura.

Exposiciones y premios

Ha participado en exposiciones donde se combinaba poesía y pintura:

  • Poesía Ilustrada, Casa de la Cultura, con Luis Monguillen. Castelldefels, 1979.
  • El ojo, la música y el espacio, con Guillermo Marín. Soria, 1994.

También, como responsable, ha llevado a cabo varios homenajes a Antonio Machado en Cotlliure (Francia).

Ha obtenido, entre otros, los premios de poesía:

  • Sant Jordi. Castelldefels, 1986.
  • Salvador Espriu. Barcelona, 1992.
  • Ciudad de Ponferrada. Ponferrada. 1997.
  • Semillero azul. Sant Joan Despí, 2004.

Y algunos en los que ha sido finalista:

  • Miguel Labordeta, 1995.
  • Ciudad de Baeza, 1998.
  • Ciudad de Badajoz. 2012.

Otros reconocimientos:

  • Réplica del Lobo de Huelma, 2001

Otorgado por la Consejería de Cultura en Jaén de la Junta de Andalucía en reconocimiento a su labor como escritor jiennense.

  • Premi Ciutat de Castelldefels, 2009

Otorgado a las personas o entidades que hayan contribuido a los valores de la libertad, la igualdad, la solidaridad, el progreso y el civismo o bien que presenten una trayectoria ejemplar en estos ámbitos.

  • Homenaje de la "Associació Casal Rafael de Casanova" de Castelldefels, 2014

Otorgado por su reconocida trayectoria en el mundo de la literatura.

  • Llave del Castillo de Castelldefels, 2018

Otorgada por la alcaldía de Castelldefels.

  • Incluido en "ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA. La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura". Fulgencio Martínez y Luis Alberto de Cuenca. ARS POETICA, Oviedo 2019.

Algunas opiniones sobre su obra

ANTONIO DUQUE LARA

AHORA QUE AMANECES

El día 20 de marzo, justo en la víspera de la entrada de la primavera, me encontré con Felipe Sérvulo, unas estaciones más allá de donde está mi casa en la provincia de Tokyo. Desde España le presentaron mi nombre, y en cuanto llegó a Japón se puso en contacto conmigo a través, de Facebook. Cosas buenas de la técnica actual. En una “tertulia” cafelera hablamos de muchas cosas. Me entregó el libro que me dispongo a comentar, muy a mi manera. Espero, por lo menos, no marrar mucho.

Ahora que amaneces. Tú amaneces, es decir, tú despiertas y yo te miro. Es decir, la imagen que se puede deducir está localizada en la cama, lo que sugiere que a través del título podemos llegar a que el contenido es erótico. CUIDADO, entiéndase erótico en el matiz del Eros griego, hijo de Venus, es decir Amor. Amor tiene un trasfondo religioso equivalente a la Misericordia, a la Piedad divina hacia los hombres. Eros tiene un trasfondo más de relación de hombre y mujer, mujer-hombre. (No me opongo a las variantes que el lector quiera) El peligro de esta palabra en el mundo actual es haber derivado hacia la exclusiva relación sexual. Sin duda eros y sexo están interrelacionados, pero cuando se exagera todo como tantas veces ocurre hoy en día, una relación “cárnica” puede existir sin afectos, y eso termina matando el sentimiento erótico-amoroso. La relación queda en la mera materialidad, lo que, en mi opinión no favorece a la poesía. La fotografía de la portada es muy sintomática. Un hombre que por detrás besa el cuello de la mujer joven. Ella sonríe aceptando el hecho, e incluso parece que con placer. Felipe Sérvulo, al parecer, colecciona tarjetas antiguas, de entre 1900 y 1940. Época que desde algunos presupuestos “morales” actuales pueda ser muy mogigata. En última instancia tal vez hacia fuera, lo íntimo no se hacía público de la manera que se hace en ocasiones hoy en día, pero en la intimidad, habría de todo, como en botica. En ese supuesto la fotografía nos lleva a una concepción romántica de la relación amorosa. Un romanticismo sin estridencias, un romanticismo de la cotidianeidad, hecho de pequeños detalles que acaban formando un lienzo. Un lienzo, el libro de un día. El libro comienza con la contemplación del rostro amado antes de despertar, y termina con un apagado de luz en el que la amada desaparece. Surge una pregunta: ¿Cómo se llama la amada? La amada no tiene nombre concreto: Angeles, Silvia. Llüisa, Carmen, Elena, Montse.... Que es como llamarte y nombrar a todas las mujeres del mundo. La amada amanece y desaparece. Se podría deducir que el poemario va dirigido a la MUJER, como personificadora del sentimiento amoroso. Se puede entender entonces las referencias a Machado, a Pedro Salinas. Antonio Machado estuvo viviendo en Baeza tras la muerte de su esposa, Leonor. Pedro Salinas escribe La voz a ti debida, uno de los mejores libros de amor del siglo XX. Machado dice, cito de memoria, algo así: “Aunque no exita la amada, siempre existirá el amor”. ¿Pura coincidencia? Felipe Sérvulo, aunque vive en Castelldefels, nació en Baeza y seguramente viviría allí hasta cierta edad. Si en el trasfondo, como supongo, está este aserto de Antonio Machado, la mujer que amanece puede ser una mescolanza de realidad, sueño y deseo, en cierta manera una idealización dela mujer, pero una idealización asentada en lo cotidiano. Pedro Salinas canta al amor, entroncado con Garcilaso de la Vega y los clásicos del S.XVI, todos poetas de la sensualidad, no de la descarnada sexualidad. Creo que ese es el trasfondo de la obra. Y Barcelona como fondo. Una Barcelona, gran ciudad, que si no llega a las dimensiones de Nueva York, tiene su encanto. Se nota que Felipe ama Barcelona, pero no es el amor servil de tantos nacionalistas a la page de los tiempos revueltos que corren.

Kokubunji, Tokyo Primavera.2019

JOSÉ COSTERO

“CUANDO LOS ESPEJOS DEVUELVEN LA VERDAD.”

Es inevitable. Sea mediante repetidos ensayos o en cualquier tertulia literaria, es habitual que se plantee el tema de lo que significa y es la esencia de la poesía. Y abunda tanto las sofisticadas percepciones como los pedantes conceptos. Eso me hace recordar una olvidada película: El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) –precisamente el poeta hace mención de este filme al principio del libro- donde en una secuencia el profesor obliga a sus discípulos que arranquen la página 21 del tratado sobre la creación poética que deben estudiar. Y efectúan un análisis sobre dicho tratado donde se subrayan los idealismos, la prosodia, los principios filosóficos más solemnes, el énfasis y la prosopopeya lingüística y todo ello viene a rellenar un obligado contenido conceptual. Pero donde no hay ni un solo latido de verdadera poesía que penetre en el hecho más elemental y necesario de vivir, del llamado carpe diem. Todo esto viene a cuento en el nuevo libro de Felipe Sérvulo (Jaén 1947) Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo (Barcelona 2019), insólito título, donde el poeta, que goza de una prolífica etapa creativa, nos lleva con sus poemas, a través del impulso del barlovento, de procurar comprender la razón o las razones de cualquier ser humano. Repito lo que ya comenté en un anterior libro de Felipe Sérvulo: Sit ti bit erra levis, 2017, donde el autor, a sufrir la muerte de su madre, ansía establecer una línea de continuidad entre la pérdida de la madre y su propia existencia. O así lo entendí. Y dije entonces, y lo refrendo ahora, que Felipe Sérvulo se vale de un léxico empapado de auténtica emoción, con la apoyatura del hablar cotidiano, no exento de hallazgos expresivos, transidos todos ellos a la vez de añoranza y ternura Todo lo haces fácil, porque amas cual respiras. Insisto. No es imprescindible poner etiquetas o adjetivar a los poetas ni a sus obras. No es necesario ni para el crítico ni para sus posibles lectores. Sérvulo, afortunadamente, es un poeta que prefiere cobijarse a la hogareña sombra machadiana, a la compañía fraterna de Miguel Hernández o desde el respeto y la admiración del desencantado Luis Cernuda.Y en eso ganamos todos sus lectores. En definitiva, una poética, la de Felipe Sérvulo, donde el silencio y la voz se relacionan y se fortalecen solidariamente. Oigamos al poeta:

Hablemos antes de que acabe la noche.

Escribió José Costero, en Barcelona, marzo 2019

Mª ÁNGELES LONARDI

Reseña de libro: “Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo” de Felipe Sérvulo.

Editado por Los libros del Baix Llobregat. Enero 2019.

El libro lleva en la primera página, acertadamente escogida, una cita de John Keating reproducida por Robin Williams en “El club de los poetas muertos” que dice: “Me he subido a mi mesa para recordar que hay que mirar las cosas de un modo diferente”. Y esa es la propuesta del autor. Su intención está, en clave poética, en nuestra actitud frente a la vida y por eso, ha sabido escoger muy bien el título.

Y ¿qué es el viento de bolina? primera pregunta para quien no lo sepa. Pues bien, según refiere el propio autor, se llama viento de bolina al que sopla en la proa del barco, o sea, de frente. Pero el barco, a pesar de ello, avanza por una técnica de navegación compleja que, hace que el barco vaya hacia adelante. Claramente es una metáfora de que, en la vida, a veces, teniendo todo en contra, igual se puede avanzar.

El poema tiene la función de mostrar la mirada humana, vinculando con la memoria, el pensamiento, la experiencia, las vivencias y las emociones y estos poemas, como un trasunto de conversación logra acercarnos un profundo mensaje.

Sus poemas carecen de título y es una particularidad que profundiza la expresión sensorial, por ejemplo, cuando nos dice en estos primeros versos: “Pronto el viento de bolina hará penosa la vuelta” nos ubica en un barco, que se mueve en un mar que a veces es hostil, pero, la convicción es marchar, es seguir hacia adelante, a pesar de todo.

Y como dice Maite León en la contraportada del libro: “¿Quién no espera unas palabras que nos alejen del silencio?…

La poesía de Felipe Sérvulo está llena de matices, de suaves trazos, delicados pero a la vez punzantes, de nostálgicos rayos de luz que alejan

la tristeza, de un domingo de lluvia.

Y qué bonito si estos versos consiguen acercarnos a la esperanza de un mañana pleno, en el que poder escribir versos que nos ayuden a sobrellevar cada día, como una tabla balsa, para no caer en el olvido.

Nada en este mundo nos pertenece y sin embargo, creemos que todo es nuestro. Luego llega una ventolera de esas que agita los ventanales y la naturaleza, impregnada de poderío, la vida misma nos demuestra, nos hace saber que no, que nada es lo que parece. En palabras del autor:

“El jardín entristece / cuando se cierran las petunias”

“de porqué esta sequía / que no termina /o este bochorno sin fin”

Llueve en La Rambla, /diluvia en Castelldefels / y mi cuerpo, que se ahoga/ con tanta lágrima”.

“Pronto el viento de bolina /hará más penosa la vuelta”

“Y cuando llegue a la dársena/ tendré que reescribir/ la historia.”

Y se pregunta, anhelando encontrar respuestas:

“¿Cómo será la mañana/ en la que al despertar/ amanezcan con nosotros/

todas las fotografías/ que hemos guardado”.

Y su verso rezuma esperanza: “Aunque siempre hay/ un amanecer que se apiada.”

El autor nos propone, lejos de todo egoísmo y evitando un lenguaje carente de sentido, viajar en tren, recorrer nuestros paisajes, reconocer los olores conocidos, disfrutar del amor y vivirlo como si no hubiera mañana, agotar cada instante de la existencia hasta el ultimo respiro, de pie como los árboles, esperando nuestro destino. Seguir adelante siempre, como dice el poeta: “aunque no te encuentre, aunque no sepamos de qué estábamos hablando, aunque le cambien los nombres a las calles, aunque el tren de cercanías llegue tarde, aunque se haga difícil, aun con viento en contra”… Porque a pesar de eso sus versos son incitación a vivir el amor “como si no hubiera/ razón, medida, ni ley”, en cualquier momento, o a destiempo porque una vida sin amor no es vida.

Un territorio poético, una dimensión que evidencia experiencia poética, estilo en la voz y sensibilidad plagada de signos. Un pretexto para incitarnos a seguir en ruta, con imágenes impactantes que te llevan a recorrer diferentes mares, no importa si es contracorriente, lo importante es seguir avanzando, sin perder el norte ni las ganas de vivir.

MIGUEL A. GONZÁLEZ SÁNCHEZ

"Entre los poetas míos/ tiene Manrique un altar."

Suscribo - y supongo que tú también lo haces- estos viejos versos (Soledades, 1903) de nuestro venerable Antonio Machado, que me vinieron al recuerdo ya en la lectura inicial de los poemas de Ahora que amanece. Y como devoto que soy también de Jorge Manrique, cuyas Coplas he glosado ante mis alumnos durante más de cuarenta años con la emoción intacta con que lo hice el primer día, enseguida advertí como resonaba el tema del Ubi sunt? por todas partes en tu libro: "Almendros Aguilar, 42", Cinema Paradiso", "Cuánta borrasca", "Dónde la calle que lleva tu nombre"... No es necesario rastrear exhaustivamente la presencia de ese dolor, que tú mismo explicitas ya en el título de la Segunda parte de Sit tibi terra levis ("Cualquier tiempo pasado") y que nos señalas cuando nos adviertes de que esa obra "surgió como reflexión sobre el paso inexorable de la vida", para descubrir que tu poesía es hondamente elegíaca. Cuando digo "hondamente" me refiero al hecho de que por debajo del tema amoroso -en apariencia dominante en Ahora que amaneces- late el sentimiento de pérdida que es la esencia de la elegía. En este punto quiero volver de nuevo a nuestro Don Antonio: "Se canta lo que se pierde" y remachar en el clavo con versos de Agustín García Calvo: "Sólo de lo negado canta el hombre,/ sólo de lo perdido,/ sólo de la añoranza/ siempre de lo mismo [...] siempre de la añoranza, de lo negado/ de lo perdido..." Y resulta que para mí, toda verdadera poesía o es elegíaca o no es; por tanto, y siempre en mi consideración, muchos puntos a tu favor. A los que añadiré los que provienen del eco que allí encuentro de los grandes libros amorosos de Pedro Salinas, si bien reformulado con tu voz personal, tan pulcra y tan anunciadora ya de lo que va a ser el "minimalismo" (No me gusta nada la etiqueta, pero -perdóname la pereza- ahora me es útil para adelantar algo de lo que te diré luego) de Sit tibi. Un botón de muestra: "Luego, la tarde inmensa, los álamos repletos/ de trinos y fantasías junto al arroyo que pasaba." ("Cartas de amor)

En Sit tibi terra levis está la elegía en estado puro y (retorno a la hondura) la sentida emoción latente aflora en una desnudez formal depurada hasta extremos que a veces te aproxima al mundo del haiku japonés. Esta sencillez en la expresión lingüistica sospecho que resulta de un arduo trabajo de poda hasta llegar a la simplicidad, nunca simplismo, y conduce a la emoción de forma muchísimo más eficaz que las alharacas retóricas (métrica incluida, y, para tu tranquilidad, signos de puntuación incluidos). Creo que fue Michelangelo Buonarroti quién dijo que para él esculpir era fácil: bastaba coger un bloque de mármol e ir quitándole todo lo que le sobraba. A propósito de la poesía llamada "pura", en los años gloriosos de la Generación del 27, Jorge Guillén se permitió la boutade de definirla en estos términos: "Poesía pura es todo lo que permanece en el poema después de haber eliminado todo aquello que no es poesía." Con todo esto pretendo transmitirte mi conjetura de que en la génesis de ese libro has partido de eso que llamamos "inspiración" que te ha otorgado lo que tú mismo llamas "la fácil sustancia/del poema" ("Aún quedan augurios") y luego, a base de transpiración, has emprendido la vía ascética de ir renunciando, depurando, desnudando la forma hasta llegar a esa concisión en la que menos es más (por eso te hablaba antes de "minimalismo") Esté yo acertado o no en estas mis suposiciones, lo que interesa es que el resultado me ha parecido valioso y me ha deparado, una vez más, la gozosa experiencia de esa inefable conmoción que son capaces de originar algunas voces poéticas.

JESÚS APARICIO

A proposito de "Sit tibi terra levis"

Un libro escrito en poemas verticales que parecen buscar el cielo mientras evocan el amor, el dolor, la soledad, …y todo cuanto la madre alimentaba para la intensidad emotiva de esta poesía resucitada. Aunque “…nadie ha vuelto/ de la zona/ donde se forjan/ los prodigios” como nos dice Felipe, no es menos cierto que la buena poesía nos regala el prodigio, que nos trasciende, del buen y bello vivir.

EFI CUBERO

"Sit tibi terra levis", la locución latina que otorga nombre al libro, nos conduce de entrada a la elegía: sobria y honda desolación que se cuela por las rendijas de un pensamiento que retrocede a través de la belleza y el desconsuelo. Son versos limpios y depurados que nos conducen al centro mismo del fondo de su autor donde la naturaleza también se halla presente en esa cartografía del retorno imposible. Una emoción contenida que late en las palabras, palabras que caminan al encuentro con todo lo que tuvo sentido en una infancia que se cierra, definitivamente, al quedar huérfano del más importante nudo o eslabón. Libro que es paso, tránsito, travesía, sendero de acompañada soledad, meditación y huella de un poeta que, al despedir lo más amado, su madre, memoria sugerida que intuimos: "tus manos/ almacenaban sol/ respira espliego/ la ropa sin uso/ en el umbral de tu armario", tan bellamente dicen estos versos - todos los de este libro- él mismo siente que se encamina a su propia desaparición. Confieso que una poesía así, sin apenas retórica, en minúsculas siempre, que nombra y que sacude, me emociona. Emoción pura, sin sensiblerías, que ahonda y hace ver, y hace pensar y hace también temblar Gracias por esta joya que, El Bardo; Los Libros de la Frontera, han publicado en una cuidada y hermosa edición. Enhorabuena por este libro que me ha hecho sentir, sin aspavientos. ​ "hay un patio y un limonero pero ahora es patria extranjera nada me llevaré cuando marche y la distancia me haya dejado una cicatríz del color de esta tierra" ​ (Felipe Sérvulo, Sit Ti Bi Terra Levis, El Bardo, Colección Poesía, Libros de la Frontera,2017)

HILARIO BARRERO:

La poesía de Felipe Sérvulo es escueta, sobria, con imágenes atrevidas pero “reales”. Es una poesía pulcra, minimalista, una poesía de “campo”, de afuera, llena y rebosante de olores, iluminada de colores, perfilada de sonidos, un bosque de nombres olorosos, con la presencia de la naturaleza a pleno pulmón, escrita en la ciudad. Poemas con un ritmo preciso y precioso. Metáforas que son como chispas que saltan, puñaladas que te entran por los ojos y te deslumbran, brasa que quema. Destacaría en sus poemas la “limpieza”, el trazo limpio, seguro, equilibrado. Parecen poemas escritos con tinta purísima y lápices olorosos en papel de nieve.

ANNA ROSSELL

“Poesía de la nostalgia” fuera acaso la fórmula más concisa y exacta para definir la poesía de Felipe Sérvulo. La melancolía es la esencia de su alma de poeta, ella es la premisa que condiciona la elección que sirve de marco a sus poemarios, es el eje en torno al cual giran sus temáticas, la materia prima indispensable, la espuela que estimula el poema. El autor participa así del mismo espíritu que inspirara a los románticos su ideal de vida y de belleza: el anhelo como objetivo en sí, el incumplimiento del deseo como meta que nos incita a seguir la eterna búsqueda. Sí, leer a Felipe Sérvulo es leer a un autor romántico.

Como hiciera Heinrich von Ofterdingen, el protagonista de la novela homónima de Novalis, para quien la poesía es la manifestación más sublime del arte y que emprende en su búsqueda un camino vital de aprendizaje que no ha de ver su final, también la voz poética de Felipe Sérvulo es un Yo eternamente errante, una voz desgarrada por la soledad, atormentada en lo más hondo por la constante compañía de la ausencia, el intenso dolor y el vivo anhelo, que le arrancan versos de inusitada y excepcional belleza.

NOEMÍ TRUJILLO

Comencé a leer a Felipe Sérvulo cuando firmaba con el nombre de Felipe S. González. El primer libro suyo que cayó en mis manos fue su segundo poemario publicado, Las noches del Sur (Diputación Provincial de Jaén, 1996) y sólo dos versos fueron suficientes para enamorarme del trazo limpio de su poesía: “Si me llamas y no estoy, / déjame grabado un sueño”. Entonces entendí cómo sucede ese milagro de pintar imágenes que parecen reales con palabras concisas y exactas; y supe que tenía mucho que aprender de él. En cada nuevo poema del libro aparecían dibujados, como si de una acuarela se tratara, restos de un naufragio conocido : “Por la mañana, / cumplido el rito, regresaremos / al puro formulismo / de las despedidas”. A partir de entonces y en cada uno de sus libros, he encontrado en las estrofas de Felipe estrellas, puntos de nostalgia, lirios cortados, y la sombra de la tradición que todo poeta que se precie debe llevar a sus espaldas.

MAITE LEÓN

Sobre "La niña de la colina"

En esa Tara ensoñada, el poeta argumenta las razones que necesita para escribir los versos que reconozcan en la tarde, tanta ausencia. No importa el desamor ni la tristeza, la Niña de la colina o Escarlata, siempre buscarán recuperar el amor perdido o esos ecos lejanos que rediman la nostalgia. ¿Quién no espera unas palabras que nos alejen del silencio? En cada domingo domado por la vida, sigue flotando la esperanza que arrope las pérdidas, las carencias, la búsqueda de un pasado que no queremos perder. Poesía de Felipe Sérvulo llena de trazos pictóricos, nostalgia, tristeza, luz. Deseos de renacer persiguiendo un orden que nos acerque a ese principio en el que se cobijan los poetas, en espera de un mañana pleno, gratificante, en el que poder escribir los versos que rindan al olvido.

JOSEP COSTERO

La poesía de Felipe Sérvulo evita la rigidez del lenguaje, una poesía que parece hablar al oído, que fluye, que parece sea trasunto de una conversación, del sonido de lo habitual, cercana al vocablo doméstico. Todo ello cumple lo que decía Eluard: el poema no tiene más función que la de mostrar la mirada humana, retazos del mundo, parcelas de lo real. La relación aquí es amorosa, irónica, tierna, donde la comunicación se hace explícita, si disfraces retóricos, junto a una verdad sensorial y emocional. También, una vinculación con la memoria, a veces incierta, a veces reflexiva, un pensamiento enriquecido por la experiencia y, por qué no, por el desengaño. Recuerda aquello que dijo nuestro Lope de Vega: La llaga del amor, hablando de ella se cura.

MARIAN RAMÉNTOL

Hay fusiones que no pueden pasar desapercibidas. Felipe Sérvulo es, sin duda alguna, un pintor. En sus telas recrea de modo magistral algo tan sencillo y complicado al mismo tiempo, como es la propia vida; para esas recreaciones no utiliza óleos, acrílicos ni ceras, sino palabras. Felipe Sérvulo es, sin duda alguna, un gran poeta, en cuyas obras pinta con precisión espléndidos bodegones de campos y nubes, frescos olorosos tamizados de olivos, acuarelas de amores vaporosos, témperas de besos nostálgicos, tamponados de abrazos polícromos, donde la realidad se funde en mil mundos, pero todos ellos cercanos siempre al lector. Vivir sus poemas, es vivirnos un poco más, entre bastidores, mosaicos, tablas y lienzos.

PILAR QUIROSA -CHEYROUZE

La poesía de Felipe Sérvulo son pasajes de la memoria que se internan por una suerte de simbiosis, entre el simbolismo y la verdad más elocuente, aquélla que conecta con la naturaleza de las cosas y con el propio paisaje humano, con una fuerza enriquecedora y traductora de especiales momentos, amparándose en el culto de las cosas que tienen referencia eterna, como la tierra, donde fluye el emblema de un recuerdo, la eternidad del instante.

RELEYENDO LA OBRA DE UN POETA

Es un poeta que como él mismo afirma: Así me lo contaron y así os lo cuento, y nos habla y escribe de esas cosas pequeñas, sencillas, esas que nos suceden cada día, que para algunos resultarán insignificantes pero que, en el fondo, tan necesarias son para seguir respirando. El poeta al que nos referimos no pertenece afortunadamente a esa casta poética que se alojan en la confortabilidad más acomodaticia. Ni a esa otra de los que aún añoran a los pomposos cisnes de Rubén Darío. Todo lo contrario. Y va y viene por la existencia escribiendo su obra, fecunda ya en libros y en actividades culturales, sin concesiones a ninguna servidumbre. Va por libre. Quien lea sus poemas podrá gozar de una escritura austera y a la vez esencial, donde la calidez y carnalidad son presentes. Tal vez la revolución sea pedir hospedaje / en la casa feliz de tu cuerpo. Acaso eso de escribir sea para él una indudable búsqueda de raíces de elemental supervivencia. Y el lector quedará impresionado por la dignidad y honda reflexión que acompañan a sus versos. Quien pergeña esta breve glosa es cada vez más pesimista de que la poesía pueda influir o mejorar a una humanidad perpleja e inconmovible a toda una laya de podredumbre y de crueldad. Quizás por defecto personal, por mi talante escéptico o por la vejez prematura. Pudiera ser. Pero reconoce también que, en ocasiones, leer algunos poetas le reconforta el ánimo y le despierta cierta esperanza. Como en el caso del poeta de que hablamos. Por ejemplo: Escribe mi nombre con tu sangre, / que estaré al cabo del invierno / donde el dolor no envejece. Parece como si la voz del poeta te susurra al oído, que arropa tus hombros y te palmea afectuoso tu espalda. Un poeta que hurga entre los intersticios de las palabras, logrando destellos fieramente humanos y sin énfasis gratuitos, ni tener que engolar su acento poético, ilumina de palpitante solidaridad la conciencia del lector en este tiempo ingrato que padecemos: Nos sentaremos en la mesa de los parias y cortaremos pan de amor con las manos. Eso nos salva. ¿De qué poeta estamos hablando? De Felipe, de Felipe Sérvulo, un jiennense de pro, trasplantado tiempo ha en esta Catalunya laberíntica de nuestros días. Lo podremos encontrar deambulando por la Rambla barcelonesa rememorando, al paso fugaz de una guapa muchacha, el guiño y perfume de Fanny, Quizás te escondes / en una lágrima o le podemos ver apostado en esa misteriosa esquina de la calle Muntaner que parece tener cierto ensalmo a la vez recóndito y erótico, o tal vez en la barra de un café bebiéndose una cerveza, o meditabundo en el trayecto ferroviario de Castelldefels a Barcelona y viceversa y como siempre, presidiendo, con su inefable bonhomía y campechanía, en la quinta planta del Ateneu Barcelonès, cada viernes alterno, las tertulia de El Laberinto de Ariadna.

JOSÉ COSTERO, madrugada del martes 23 febrero 2016.

Bibliografía

  • Hasta el límite de las violetas. La Mano en el Cajón. Barcelona, 1995.
  • Las noches del sur. Colección Poetas. Jaén, 1996.
  • Casi la misma luz. Tágilis Ediciones. Almería, 1999.
  • Cartografía de la materia. Diputación Provincial de Jaén, 2005.
  • La niña de la colina. in-VERSO, Ediciones de poesía. Barcelona, 2012.
  • Ahora que amaneces. Playa de Ákaba. Getafe, 2013.
  • Las dunas de Tottori. Poetikas. Barcelona, 2015
  • El último vagón. Playa de Ákaba, 2016
  • Sit tibi terra levis. El Bardo (Los Libros de la Frontera). Alhaurín El Grande (Málaga), 2017
  • Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo. Independently published.USA, 2019
  • INVENTARIO de poesía. Independently published.USA, 2019


Figura en las antologías:


  • Verde – Blanco. Poetas andaluces contemporáneos. Málaga, 1982
  • Alga, 10 años de literatura, Castelldefels, 1992
  • Poetas. Ayuntamiento de Ponferrada, 2000
  • La espuma de los días. Selección de Anna López. Castelldefels, 2002
  • Así escribe Andújar. Ediciones Plaza Vieja. Andújar, 2005 y 2006
  • 10 de Barcelona. Abadia Editors. Colección Lluerna. Maçaners, 2008
  • Imatges de Castelldefels. La visió dels artistes. Grup de Recerques Històriques. Castelldefels, 2008
  • El Laberinto de Ariadna. 10 años de poesía - 10 anys de poesia. Emboscall Editors. Vic, 2008
  • VIII Jornades Poètiques de l'ACEC. Cuadernos de estudio y cultura. Barcelona, 2009
  • Erato bajo la piel del deseo. Sial Ediciones. Madrid, 2010
  • Sonrisas del Sahara. Parnass Ediciones. Barcelona, 2010
  • Vilapoética. 1ª Antología, coordinada por Micaela Serrano. Parnass Ediciones. Barcelona, 2011
  • Talla G. lalunaesmía EDITORAS. Linares, 2011
  • Tardes del Laberinto. Parnass Ediciones. Barcelona, 2011
  • Cosecha de invierno. Urania Ediciones. Castellón, 2012
  • Centenari Salvador Espriu. Poesia des dels balcons. Ajuntament de Riba-roja d'Ebre-Parnass Ediciones. Barcelona, 2013
  • Voces desde El Laberinto. Parnass Ediciones. Barcelona, 2013
  • El laberinto de la dicha y otros relatos. ALKAID EDICIONES, Valladolid, 2014
  • 35 Noches para un sueño. ÒNIX editor, Barcelona, 2014
  • Generación Subway III. Playa de Ákaba, Getafe, 2016
  • Donde está el fuego 3. Hilario Barrero, Blooklyn, Nueva York, 2016
  • Escritores recónditos. Parnass Ediciones, Barcelona, 2016
  • Las voces de Ariadna". Audio libro, editan Parnass Ediciones y TheBooksmovie. Barcelona y Zaragoza, 2018
  • ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA, La escritura plural, 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura. Ars Poética. Oviedo, 2019
  • VERSOS PARA BAILAR O NO. Editorial ALMUZARA. Almería, 2019

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