Historia de Santo Tomé

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Prehistoria

texto de pie de foto
Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en su término municipal, que delatan la presencia humana, se remontan, por ahora, a la época del Neolítico final, con el hallazgo de cerámica fabricada a mano, con carena baja y mamelones, además de varios útiles líticos: puntas de flecha, dientes de hoz, machacadores, etc. miento humano conocido hasta ahora, en las inmediaciones de Santo Tomé.

Entre finales del IV milenio a. de C. y los primeros siglos del III milenio, hubo un pequeño asentamiento en las inmediaciones de Santo Tomé. Se trataba de un grupo de personas que buscaban nuevas tierras para cultivo y pastoreo, mejores suelos para el aprovechamiento hortícola y cerealista empleando la técnica de quemar el bosque usando las cenizas como fertilizantes y explotar el suelo hasta su agotamiento. El asentamiento estaba constituido por una agrupación de pequeñas cabañas de forma circular, sin cimentación o ligeramente excavadas, construidas con piedras pequeñas en la base, y el resto con cañas y ramas trabadas con barro.

De la época del Cobre existe un yacimiento cercano a la Agrupación de Santo Tomé, (conocida también por Montiel), que ha sufrido diversas y recientes devastaciones. En 1983 un equipo de arqueólogos del entonces Colegio Universitario de Jaén llevaron a cabo dos catas para determinar su estratigrafía, confirmando un asentamiento con varias cabañas circulares pertenecientes a esta época, con superposición de sucesivas culturas.

Edad Antigua

De la cultura ibérica aparecen restos de cerámica por muchos lugares, pero fundamentalmente en el cerro de Turruñuelos, y su importancia deriva de que se encontraba a mitad de camino entre
Acueducto de Santo Tomé.jpg
Quesada e Iznatoraf, en el corredor que venía de Baza, a través de Pozo-Alcón y Quesada, en busca de la ruta que unía Cástulo con el levante, por Albacete. En este lugar se encontró, en 1915, el cuerpo de una esfinge, con alas muy anchas y pegadas al cuerpo; actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Los cartagineses también pisaron nuestro suelo, confirmándolo el hallazgo de varias monedas.

Balsamario o pebetero.jpg

De época romana se han encontrado dos ataúdes de plomo y veintinueve inscripciones a lo largo del tiempo, casi todas ellas de carácter funerario; también se encontró un mosaico (se desconoce su paradero), un pequeño acueducto y su correspondiente presa sobre el Guadalquivir; y un pebetero, que se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Provincial. Pero lo más llamativo de esta época puede ser el hallazgo del conocido tesoro romano, por la gran cantidad de monedas, unos 107 kgrs., que sacaron unos conejos en el año 1955. El profesor Juan de Mata Carrizo Arroquia visitó a los propietarios de los conejos en 1957, e indicó que la pieza más moderna, y por tanto la que fecha la ocultación, se trataba de un pequeño broche de bronce de Constantino II (312-337), que debió de ser enterrado después de la segunda década del siglo IV.

Alta Edad Media

Por aquí pasaron los visigodos, de los que se ha encontrado una parte del derrame de un dintel, grabado y varias hebillas de cinturones.

Hebilla visigoda

De época musulmana hay poca huella, pero es durante la reconquista cristiana cuando surge nuestro pueblo en el lugar y con el nombre que ahora se conoce.

Baja Edad Media

Fernando III concedió, en 1231, al arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Ximénez de Rada un privilegio para la conquista y posesión de ciertas tierras al otro lado del Guadalquivir, que comprendía las villas de Quesada y Toya, y toda su comarca. Tres meses después el arzobispo conquistó Quesada, Toya y 37 castillos, torres y atalayas. La donación se hizo a perpetuidad y con derecho hereditario de un arzobispo para su sucesor en el cargo. Argote afirma que D. Gonzalo Palomeque, arzobispo de Toledo, le dio a su hermano Pero Díaz el lugar y cortijo de Santo Tomé por tres victorias sucesivas que tuvo en este lugar sobre la caballería musulmana, dándole Pero Díaz el nombre de SANCTO THOMÉ por vencer a los moros en dicho día, según se especifica en la carta-puebla, que está fechada en Toledo el día 13 de agosto del año 1310 de nuestra era. Según Polaino Ortega, teniendo en cuenta las estructuras características del feudalismo, se trataba de la creación de un estado feudal (para ligarlo a su familia) dentro de otro estado feudal como era el Adelantamiento de Cazorla (ligado al Arzobispado de Toledo).

Edad Moderna

Dibujo del escudo de la familia Hurtado de Mendoza y Quesada.jpg

Felipe IV concedió el 6 de julio de 1627 a Hernando de Quesada y Hurtado de Mendoza, descendiente del fundador Pero Díaz, XIII Señor de Santo Tomé, el título de Vizconde de Santo Tomé, y en agosto del mismo año le concedió el título de conde de Garcíez. El título de Vizconde fue cancelado en 1766 y actualmente se encuentra en Expedientes de Rehabilitación desde el 23 de enero de 1968.

La trilla en Santo Tomé (Jaén).jpg

La historia de Santo Tomé ha estado unida a la de Cazorla, formando parte del Adelantamiento y dependiendo de la Mitra toledana hasta que las Cortes de Cádiz, en 1811, abolieron el vasallaje e incorporaron a la Nación todos los señoríos, entre ellos el Adelantamiento de Cazorla; no obstante, continuó la dependencia eclesiástica de Toledo, hasta que en 1954 el Arciprestazgo de Cazorla pasó a depender de la Diócesis de Jaén, poniéndose fin a la presencia de la mitra toledana durante 723 años en estas tierras.

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