Un hombre del codo a la mano

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Esta singular historia no hubiera podido conocer, si de algunas personas no hubiera partido la feliz idea de plasmar, en el papel los aconteceres de una época oscura y facilitar, con ello, su conocimiento en la posteridad.

Nos adentramos en el Archivo parroquial de Génave, corren los primeros años del siglo XVII, concretamente el año 1711 y un cura detallista, don Francisco de la Peña Rubia, tiene, entre otros menesteres la buena costumbre de escribir, al margen de las partidas de bautismo, ciertos detalles de la vida de alguno de sus feligreses.

Así, junto al acta de bautismo de Francisco, nacido en 1653, hijo de Francisco Muñoz Labrandero, alcalde ordinario de Génave, plasma el siguiente texto.

... este es Francisco Muñoz Hurtado. Este es al presente sacristán desta Yglesia y escribano desta Villa quien á mandado y governado esta villa y manda y govierna quarenta años á; un hombre del codo a la mano y con don jivas, una atrás y otra adelante, a quien su mucha prudencia y entendimiento lo a hecho memorable en esta tierra y su comarca (Libro de bautismos II).

Curioso personaje de la historia local, poco agraciado en lo físico, pero del que nos consta pudo sobrepasar los 50 años de alcalde, hijo también de alcalde y cuñado de Juan Dueñas que le sustituyó poco antes de su muerte en 1727.

Su curriculum es entonces aún más completo que el explicitado por el cura de la Peña Rubia: sacristán, patrono de ánimas, escribano del concejo, escribano del la vicaría eclesiástica de Villarrodrigo, regidor perpétuo, alcalde ordinario...En éste tiempo es capaz de colocar bastante bien a sus hijos y sobrinos en el Concejo y ha multiplicado extraordinariamente su hacienda, de ahí quizás la mención satírica que hace de él el sacerdote: "Un hombre del codo a la mano".

Un trabajo posterior en el archivo, pone de manifiesto un hecho que también involucra a nuestro simpático personaje. Conocemos la existencia de una copia notarial de la "Executoria de la Villa de Xénabe en que está vencida la Cédula de Simancas", que se conserva en aceptable estado, en la parroquia de la vecina localidad de Torres de Albánchez.

El documento relata de forma prolija y detallada, el pleito que las Villas de Segura y Génave mantienen ante el Gobernador y Oidores del Consejo y Real Contaduría de Hacienda, resuelto por el auto dictado en Madrid, el 28 de junio de 1633.

Sorprende cómo un documento tan importante pudo salir del Archivo Municipal de Génave y conservarse confundido entre las partidas sacramentales, libros de fábrica, cuentas de patronato y memorias pias de una parroquia cercana.

Hasta 1669 al menos, conocemos que la ejecutoria fue esgrimida por el Concejo, o sea el Ayuntamiento; para requerir a cada nuevo Gobernador del Partido, el incumplimiento de sus privilegios jurisdiccionales debido al hostigamiento y parcialidad de que fue objeto por parte de Segura, que durante 79 años litigó con nuestra villa, a fin de revocar su derecho de villazgo. Hay que deducir por tanto que en esa fecha el traslado notarial se hallaba custodiado en la "escribanía" pública del Ayuntamiento genavero.

Durante la segunda mitad del siglo XVII y principios del Siglo XVIII, dos personas: Alonso Fernández Ledesma ( ?-1683) y el personaje objeto de éste artículo, Francisco Muñoz Hurtado (1653-1727) compaginaron los oficios de sacristán y escribano público del Concejo. Probablemente uno de los dos, la intuición nos hace inclinarnos por Francisco, fuese el responsable de que la "Executoria" llegara hasta el archivo parroquial genavero y quedara olvidada en él, en los años siguientes. Las frecuentes sustituciones entre párrocos de ambas localidades, aclararía el por qué dicho documento acabó depositado en al sacristía torreña.

Referencia

Información facilitada por D. Manuel Rodríguez Herreros, Cronista oficial de Génave.

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