Nuestro Padre Jesús Nazareno (Jaén)

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" El Abuelo de Jaén" (Nuestro Padre Jesús Nazareno) es con toda seguiridad la cofradía más conocida y que más fervor causa en la provincia de Jaén, ya que concentra a más de 10.000 penitentes. En la madrugada del jueves al viernes Santo, la Catedral abre sus puertas para que el Abuelo salga a las calles de Jaén, y realize su recorrido, durante el cuál, sus habitantes van exclamando a su paso: "viva el abuelo".

El porque se le conoce generalmente como "El Abuelo" viene de una antigua creencia. Cuenta la leyenda que un misterioso anciano pidió alojamiento en un caserío a las afueras de Jaén. En la puerta de la casa, reposaba el tronco cortado de un árbol y el visitante comentó a los dueños que de ahí podría salir una buena talla. Así que se encerró en una de las habitaciones y durante horas se le escuchó como trabajaba la madera hasta que, al día siguiente, todo quedó en silencio. Como el anciano no salía de su habitación los agricultores que vivían en el caserío decidieron entrar.

El hombre ya no había, nadie lo había visto u oído salir. Y en el centro del habitáculo, junto a restos de virutas y trozos de madera, se erigía la talla de un Jesús Nazareno.

Por este motivo los habitantes de Jaén cuando pronuncian ese "viva el abuelo", no se refieren directamente a la figura o la talla, sino al famoso abuelo que lo talló. En realidad la frase a lo largo del tiempo se ha ido acortando, ya que en un principio era la siguiente: "viva el abuelo que te creó".

Aparte del componente legendario, parece evidente, atendiendo a la cronología y técnica de ejecución, que el autor real fue el escultor Sebastián de Solís. Esto es refrendado por su parecido con otras obras suyas como el Crucifiado de su grupo escultórico del Calvario en la actual parroquía de San Juan o la ligeramente tosca realización de las orejas, elemento muy característico de las tallas de este escultor.

Restauraciones

Son varias las restauraciones a que ha sido dometida la imagen a lo largo de los años. Entre ellas, se citan algunas de las más importantes.

En el año 1902 José Bodria, persona experta en esta materia, tras examinar la imagen en el convento de la Merced, indicó se hacía necesaria una intervención en rostro, manos y pies, ofreciéndose hacer el trabajo sin cobrar honorarios, sólo los gastos de estancia. Accediéndose a la propuesta, trabajó en ello hasta el 24 de marzo que entregó la imagen restaurada.

Finalizada la Guerra Civil y recuperada la imagen, en agosto de 1939 fue nuevo restaurada por Ramón Mateu Montesinos y Luis Espinar Barranco, reparando en esta intervención las manos y la policromía.

Lo precario de aquella restauración hizo que con el paso de los años se viera la necesidad de realizar una nueva revisión de la imagen, realizada en 1978 en la sala de juntas de la Catedral por el escultor Constantino Unguetti Alamo. Su informe aconsejaba proceder a restaurar los desperfectos advertidos para evitar su aumento. Aprobado el informe el 17 de septiembre de 1979, Unguetti dio comienzo con dichos trabajos, finalizando los mismos el 24 de septiembre de ese mismo año.

Posteriormente, y tratando de hacer a la imagen una restauración científica, no sólo de asegurarse su conservación sino que permitiera obtener algún indico sobre su autoría, en 1990 se iniciaron las gestiones con el Ministerio de Cultura para hacer en ella un amplio programa de restauración. Estas gestiones fructificaron y en 1992 técnicos del instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte confirmaron la necesidad de dicha restauración. Así, en junio de ese año la imagen fue trasladada a Madrid, donde los técnicos Raimundo Cruz Solís, Cristóbal López Romero e Isabel Pozas Villacañas hicieron efectiva la restauración, volviendo la imagen a Jaén el 26 de enero de 1993.

Bibliografía

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