Historia de La Iruela

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Historia de La Iruela

Toda esta zona del antiguo Adelantamiento de Cazorla estuvo habitada desde tiempos prehistóricos debido a sus abundantes recursos naturales; baste recordar las numerosas pinturas rupestres de la Sierra de Quesada, el yacimiento del neolítico final y el del cobre en Santo tomé, la cámara sepulcral ibérica de Toya, la villa romana de Bruñel, etc.

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Se ha escrito que La Iruela fue habitada por los túrdulos, que los cartagineses la fundaron como ciudad con el nombre de Curris, allá por el año 230 a.C., que fue muy populosa en tiempos de los romanos y que los árabes la destruyeron, aunque después la poblaron y reconstruyeron.

A esta Sierra en época romana se la denominó Saltus Tugiensis, por ser Toya la población cercana más importante; posteriormente la llamaron Monts Argentarius por sus ricas minas de plata.

Pero es a partir de la conquista cristiana cuando La Iruela adquiere su máximo protagonismo. El 20 de enero de 1231 Fernando III le concedió al arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada, un privilegio para la conquista y posesión de Toya, Quesada y demás fortificaciones al otro lado del Guadalquivir. Esta donación fue hecha a perpetuidad y con derecho hereditario de un arzobispo a su sucesor en el cargo. Ximénez de Rada conquistó las dos villas y 37 enclaves más entre castillos, torres y atalayas, y entre ellos el de El Eruela, o Areola, según los documentos antiguos. Terminada la conquista Quesada quedó muy cerca de la línea fronteriza, por lo que se pasó la capitalidad de la zona a Cazorla por motivos de seguridad.

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Desde 1256 La Iruela estuvo agregada como aldea a la villa de Cazorla, excepto algunos meses de 1370 en que el arzobispo D. Gome la hizo independiente, hasta que en 1378 el arzobispo Pedro Tenorio, en su primera visita al Adelantamiento, devolvió el privilegio de villazgo. No obstante para la nueva villa no se estableció un término propio, siendo compartido el de Cazorla de forma mancomunada, sin beneficios económicos para la Iruela, lo que anulaba realmente la teórica independencia y provocó numerosos conflictos vecinales hasta que en 1497 se llegó a un acuerdo para compartirlo, pero el deslinde definitivo tuvo lugar a finales del siglo XVIII o principios del XIX.

Es de destacar las Ordenanzas dadas a La Iruela por el arzobispo Francisco Jiménez de Cisneros, relativas a las normas que regulaban las sesiones del concejo y otros aspectos de la vida cotidiana de la villa, que fueron leídas públicamente el 1 de noviembre de 1498.

Terminada la conquista de Granada por los Reyes Católicos, también terminó la importancia del Adelantamiento de Cazorla como zona fronteriza y la participación de sus habitantes en empresas guerreras o sufriendo las “razzias” musulmanas, como la famosa de 1453. Aunque a nivel de territorio arzobispal sí participó en los conflictos bélicos cuando se le requería, los campos de batalla estaban lejos, por lo que siguió un período relativa paz y prosperidad en el Adelantamiento hasta que en la primera década del siglo XIX la guerra llegó de nuevo a este territorio, traída por las tropas francesas.

Entre principio de 1810 y mediados de 1812 los soldados napoleónicos realizaron numerosas "visitas" a Cazorla y La Iruela, sufriendo sus habitantes los estragos y desmanes que la guerra lleva consigo. Cuando en 1811 las Cortes de Cádiz abolieron el vasallaje e incorporaron a la nación todos los señoríos, la Mitra toledana perdió su jurisdicción civil o territorial sobre el Adelantamiento de Cazorla, no obstante continuó ejerciendo su jurisdicción eclesiástica hasta 1954 en que el Arciprestazgo de Cazorla pasó a depender de la Diócesis de Jaén, poniéndose fin a más de VII siglos de presencia arzobispal toledana. Las localidades que pasaron a la Diócesis de Jaén fueron: Cazorla, Chilluévar, Hinojares, Huesa, La Iruela, Peal de Becerro, Pozo Alcón, Quesada y Santo Tomé.

Bibliografía

  • CEACERO HERNÁNDEZ, Antonio: La Iruela. Revista Entorno, nº 11 de la Caja Provincial de Ahorros de Jaén, 1.993.
  • GARCÍA GUZMÁN, Mª del Mar .El Adelantamiento de Cazorla en la Baja Edad Media. Universidad de Cádiz, 1.985.
  • GARCÍA GUZMÁN, Mª del Mar. Colección diplomática del Adelantamiento de Cazorla (1.231-1.495). Universidad de Cádiz, 1.991.
  • OLIVARES BARRAGÁN, Francisco. Atlante español, de Bernardo de Espinalt. Jaén, 1.980.
  • POLAINO ORTEGA, Lorenzo. Estudio geográfico del alto Guadalquivir. Boletín nº 24 del Instituto de Estudios Giennenses. Jaén, 1.960.
  • YUSTE HIGUERAS, Francisco. Anuario del Adelantamiento de Cazorla, nº 5. Cazorla, 1.956.

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